Decidido a aprovechar el financiamiento que es capaz de dar el mercado en un escenario de altas expectativas de devaluación, el Gobierno tiene previsto salir este jueves con una nueva tanda de bonos en pesos y atados al dólar, tal como anticipó
Ámbito Financiero. Los objetivos son, en primer lugar, captar recursos para cubrir sus cuentas; y en segundo lugar, sacar liquidez de la economía -al menos momentáneamente- para evitar una nueva escalada del dólar paralelo.
El Ministerio de Economía confirmó ayer que lanzará dos nuevos títulos: uno dollar linked por al menos alrededor de $ 5.000 millones (500 millones de dólares) y otro en pesos, atado a la Badlar, por $ 3.000 millones. Los dos nuevos títulos, con vencimiento en 2017, podrán ser ampliados y complementarán la colocación que hoy mismo se hará con el Bonar 2020, que será en dólares y que apuntará a captar las divisas que pagó el Tesoro por el Boden 2015.
El terreno está preparado para una colocación exitosa de los dos bonos este jueves: en el sistema financiero perciben un exceso de pesos que, tras la caída de reservas que se vio ayer por el pago del Boden, podría conspirar más adelante contra la calma cambiaria. El mayor temor está focalizado en los quince días previos a las comicios, cuando la mayor oferta de divisas que haya generado la cancelación del título empiece a diluirse y el mercado esté más atento a la caída de reservas (su relación con los pesos emitidos -también llamado dólar "cobertura"-, que siempre sirve de referencia al "blue", se habrá disparado para entonces a los $ 17 o $ 18).
El Bonad 2017 (el dollar linked, por 500 millones de dólares) pagará un interés del 0,75% anual y vencerá en junio de 2017 (es decir, dentro de un año y ocho meses). Su amortización se realizará íntegramente al vencimiento, mientras que los intereses se pagarán los días 9 de abril y de octubre de 2016 y de junio de 2017. El Bonar 2017, en cambio, se emitirá con una oferta de al menos $ 3.000 millones. Será colocado a dos años, con un vencimiento en 2017 y a una tasa que estará 300 puntos básicos por encima de la Badlar (la que se paga por depósitos de más de un millón de pesos, que hoy es cercana al 21%). La amortización en este caso también se realizará íntegramente al vencimiento y los intereses se pagarán trimestralmente los días 9, a partir de enero.
Con este mismo mecanismo, el Gobierno ya emitió a lo largo de este año $ 62.300 millones: $ 21.500 millones fueron en títulos vinculados al tipo de cambio, y el resto, en moneda local. En dólares en efectivo, además, sumó otros endeudamientos: u$s 1.415 millones en Bonar 2024, que fueron emitidos públicamente en abril pasado, los u$s 500 millones del Bonar 2020 de hoy, y otros montos que habría colocado en secreto a la Administración Nacional de Seguridad Social y que todavía se desconocen porque no fueron publicados en el Boletín Oficial (se ubicarían, según fuentes del mercado, entre los u$s 200 millones y los u$s 600 millones).
El Gobierno hace colocaciones de bonos en pesos cada quince días o tres semanas. El plan, siempre, es hacer coincidir tres factores: la sed de pesos y el déficit creciente que tiene el Poder Ejecutivo, la voracidad de las empresas y los particulares que, en una economía con cepo cambiario, buscan activos"sustitutos" del dólar, y la necesidad del Banco Central de evitar expandir aún más el efectivo con asistencias al Tesoro, en un contexto de mayor turbulencia por la cercanía de las elecciones.