O sea, una fila de cuatro a lo ancho de Florida. Eso sí: cada uno respetando a rajatabla su baldosa. En total, contabilizó 70, lo que equivale a un vendedor de "dólar green" cada metro y medio. Por otra parte, contó unos cuarenta barra bravas de La 12 como cambistas, ubicados en Florida, entre Sarmiento y Perón. También se pueda ver a arbolitas trabajando para la hinchada de Boca, que no atienden en ninguna galería comercial, sino en un segundo piso de una oficina sobre la peatonal. Los otros arbolitos los quieren a los de Boca, porque les avisan cada vez que viene una inspección.
"Casa de cambio"
El voceo dejó de ser "cambio" para pasar a ser "casa de cambio". Así lo explica uno de ellos: "Es la excusa para capturar más turistas, que tienen miedo a la informalidad, a lo trucho. Si le decís casa de cambio, parece algo más serio, más formal".
El recurso parece que dio buen rédito, porque en la actualidad a todos los arbolitos se los escucha con el mismo latiguillo, al que ahora le agregan "pago más". En la esquina de Florida y Corrientes el voceo es a un volumen cada vez más alto. López Moreno se enerva y, a lo macho, encara a un arbolito de voz fuerte y aguda: "Si seguís gritando así te voy a poner una papa en la boca. Hablá despacio que no somos sordos, y los turistas tampoco".
También convive el "dólar flower": en una florería de la peatonal hay alguien voceando, pero no grita "jazmines, rosas, claveles", sino "dólares, euros, reales. Casa de cambio. Pago más".
Otra de las opciones es el "dólar kiosco". La protagonista de la escena que comprobó este diario es una arbolita de unos cincuenta y pico de años, con look de ama de casa. "¿Querés comprar u$s 500? Lo hacemos ya mismo: hacé la fila en el kiosco de diarios de enfrente y pasás adentro; ahí tenés una mesa donde contar los billetes con tranquilidad, sin que nadie te vea. Luego te damos nuestra tarjeta, así ya tenés el teléfono. Esto el sábado explota: se llena de turistas haciendo fila", revela la cambista, en plena calle Florida.
Al igual que ella, había varios arbolitos rodeando al kiosco, tanto a la derecha, a la izquierda, adelante y atrás, voceando la palabra "casa de cambio". La característica del puesto de diarios es que, justamente, no se veía ningún diario, sino muchos posters, pins, llaveros y banderines colgando desde arriba, de modo de tapar por completo la parte de atrás, donde se lo suele ver al diariero. Incluso, si uno se detenía frente al kiosco, se podía ver perfectamente al cliente contando los billetes. De todas formas, dentro del kiosko tienen máquina contadora de billetes y detector de billetes falsos.
En el subsuelo de una galería de Florida hay una agencia de turismo, con una fila de gente esperando su turno. Nadie quiere reservar ningún paquete para irse de vacaciones. Están todos para adquirir divisas.

