El cada vez más comprometido patrimonio del Banco Central (BCRA) sufrió un nuevo golpe a fines de septiembre al ingresarle una nueva letra (en dólares, intransferible y que no paga interés) como compensación por los dólares que le prestó al Tesoro Nacional para atender los pagos de la deuda en moneda extranjera. Es un título por US$ 8685 millones que elevó el stock total de estos instrumentos registrados en su activo hasta los US$ 64.500 millones, "una cifra equivalente a 15 veces su patrimonio", describió Pedro Rabassa, de la consultora Empiria, que no duda en sostener que la entidad técnicamente está "recontraquebrada". Rabassa administró las reservas en tiempos de Martín Redrado. Dejó esa tarea en enero de 2010, cuando Cristina Kirchner separó del cargo por decreto a su jefe por negarse a seguir convalidando pagos de la deuda con reservas. Tres meses después Redrado publicó el profético libro Sin reservas, aun cuando la entidad tenía por entonces bajo administración más de US$ 47.500 millones. La anotación del nuevo título a 10 años de plazo apareció ayer en la actualización semanal del balance del BCRA. Allí se ve que la tenencia de letras intransferibles trepó de $ 524.414.737 a $ 607.414.649, cifras declaradas a un cambio de $ 9,4192. Es la contrapartida de los dólares que el Gobierno usó de las reservas para pagar deuda. Tomó billetes físicos y a cambio deja este tipo de pagaré, que no es negociable y no paga tasa ni tiene valor de mercado. La primera letra entró en 2006 por los US$ 9580 millones girados al FMI. Vence el 3 de enero, pero el proyecto de presupuesto 2016 contempla que se refinanciará íntegramente. Las demás fueron emitidas regularmente desde 2010 en adelante: representan una porción cada vez mayor de su activo y 15 veces su patrimonio, valuado en $ 39.110 millones. |