La economía de Europa tiene mala reputación. La mayoría de los Estados miembro de la Unión Europea tienen poblaciones que envejecen y algunos gobiernos se resisten a las reformas; Alemania, Italia y Francia parecen incapaces de generar un crecimiento económico sólido.
Con expectativas tan bajas, las últimas novedades en materia económica suenan alentadoras. Después de tres años de estancamiento, la economía alemana ha logrado una tasa de crecimiento positiva, aunque no espectacular, de 1,7% en 2004. Los críticos dicen que esto es lo máximo que puede esperarse; la tasa de crecimiento real potencial podría ahora ser de sólo 1% anual, pero hay indicios de que esta visión puede ser demasiado pesimista.
El pobre desempeño económico de los países de la eurozona, y especialmente de Alemania, en los últimos 10 años, se debió en gran medida a una combinación de las repercusiones de la unificación alemana y la reestructuración industrial en gran escala. La unificación tuvo efectos negativos sobre el ingreso real y el mercado de la vivienda, no sólo en Alemania sino también en los países vecinos.
Más recientemente, la mezcla de reestructuración industrial y reformas al Estado de bienestar tuvieron también un impacto negativo sobre el gasto de los consumidores. Pero las reformas económicas y la reestructuración industrial que debilitaron a la economía en el corto plazo, a la larga la fortalecerán. Del mismo modo que Alemania lideró a la eurozona para bajar la cuesta, lo hará para subirla.
En el sector industrial alemán se han visto acuerdos de incremento salarial inusualmente moderados. El mercado laboral ha resultado significativamente más flexible de lo que se esperaba y esto ha permitido que el sector redujera la brecha entre su costo laboral unitario y el del promedio de la eurozona.
El tema central en 2005 no será la recuperación de la economía de la eurozona sino que Alemania finalmente logrará cerrar la brecha. Y ésta es una condición necesaria para la recuperación económica de la eurozona en su totalidad. Dado que la industria alemana elevó sus niveles de productividad laboral, esto presionará a la industria en otros países a seguir su ejemplo.
Europa todavía no está donde debe estar. Un paso de vital importancia es el programa de la Comisión Europea para extender el mercado único a los servicios y la resurrección de la agenda de Lisboa sobre reformas económicas. Este último es un tema que corresponde a los gobiernos, pero la Comisión tiene un papel importante de supervisión y coordinación.
La economía de la eurozona no ha dejado atrás lo peor. Sin embargo, siempre que los gobiernos nacionales y la Comisión Europea mantengan el ritmo de las reformas, no hay razón para que las tasas de crecimiento económico europeas no converjan eventualmente con las de Estados Unidos. |