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Por Francisco Olivera - MAR DEL PLATA.- Ya no hay
peligro de venir: se acaba el kirchnerismo puro. Qué lejos parece el tiempo en
que empresarios y políticos llegaban al coloquio de IDEA, que empezó ayer en
esta ciudad, casi en puntas de pie. Hasta la estética cambió. Ni siquiera Héctor
Recalde, el diputado oficialista últimamente más puntilloso en eso de combatir
corporaciones, creyó necesario sobreactuar austeridad: compartió con ejecutivos
el vuelo 2600 de Aerolíneas Argentinas, compañía que dirige su hijo Mariano,
desde un asiento de Business.
Iba al denominado "contracoloquio",
organizado por el Gobierno en esta ciudad. No parece ilógico: visto desde el
prisma del mundo de los negocios, este fin de ciclo es el fin de las
ideologías.
Todos esperan, gane quien gane las elecciones, una
próxima administración menos hostil a la creación de capital. De ahí la
expectativa que generaron los candidatos presidenciales y el récord absoluto de
asistencia al hotel Sheraton de Playa Grande: 1400 inscriptos, 500 más que el
año pasado; 101 auspicios a 300.000 pesos o más cada uno (hubo 97 en 2014), y
un cambio que mensura el peso del público: los socios de este coloquio
representan, a diferencia de otras ocasiones, un 50% del PBI argentino.
Se entiende entonces tanto desvelo anoche por
escuchar a quien tampoco es el maestro de la oratoria: Daniel Scioli. El gobernador
de la provincia de Buenos Aires entró con ínfulas de primero en las encuestas:
desechó, por ejemplo, la invitación a integrar livings en el escenario y exigió
en cambio un atril, modalidad a la que se deberá adecuar el resto de los
aspirantes a la Casa Rosada.
Hacia dentro del coloquio, en las reuniones
reservadas, tanto Scioli como Mauricio Macri, Sergio Massa o Margarita
Stolbizer deberán soportar la interpelación persistente de empresarios que,
contra los discursos, las promesas y las puestas en escena, están convencidos
de que la economía necesita una reparación más bien drástica.
Es probable que, ahora que se aplacaron los
cuidados por posibles escraches en cadena nacional, "devaluación",
esa palabra tabú, empiece también a proferirse con menos cohibiciones. No fue
ayer el caso del candidato del Frente para la Victoria, que inauguró el foro
con el concepto opuesto: "Las soluciones no vienen vía una
megadevaluación. La clave es la inversión, no el ajuste", dijo durante la
comida.
Pero la política tiene razones que la economía
muchas veces no entiende. "Y?, yo creo que va a ser difícil adecuar las
variables de un modo muy gradual", reflexionaba durante el cóctel,
mientras todos esperaban a Scioli, Guillermo Noriega, presidente de la
petrolera Patagonia Shale Services.
Noriega tiene incorporado el acto reflejo de cuidar
las palabras desde la época en que integraba Tenaris. Los que siempre fueron
locuaces parecen en cambio estar en su salsa. "¿Y para qué me lo pregunta,
si usted sabe la respuesta?", se abrió de brazos Cristiano Rattazzi, que
empezó a alejarse cuando este diario quiso saber si prefería un 2016 de shock o
gradualismo. Pero el líder de Fiat Auto volvió sobre sus pasos. "La
inflación es una droga pesada cuyos efectos no se curan con una simple aspirina
-completó-. A ver: ¿si tenés un atraso tarifario de 100%, vas a subir tarifas
10% durante diez meses? Es absurdo: esto no se arregla de a pedacitos."
La meca de la
competitividad
Cuestiones de números. A Javier Porretti, socio y
director comercial para la América del Sur Hispana de Softtek, una
multinacional mexicana de soluciones tecnológicas y procesos de negocio que
tiene 30 oficinas en América del Norte, América latina, Europa y Asia, ya no le
dan los costos como antes. Dice, con pesar, que la Argentina perdió hace un año
su condición de país más competitivo de la región para el sector, y que ahora
Colombia encabeza el ranking.
"Es que Colombia tiene una inflación del 3%
anual. Lo que la industria necesita es un 30% de devaluación real, pero sin
inflación que a los pocos meses licúe el salto en competitividad", evaluó
el ejecutivo.
Todos escenarios complicados de resolver en un país
que busca ahora recomponer la pérdida del salario real de alrededor de un 5%
con que terminó 2014. Lo meditaba anoche Rosario Sica, la líder de los
propietarios de las estaciones de servicio, una contadora pública con vastísima
experiencia en devaluaciones, recesiones, déficit fiscales, recuperaciones?, en
fin: en historia argentina. "Y?, mire? Un shock no lo aguanta este país.
La economía no creo que dé para pasar, de golpe, de un dólar de 9,50 a otro de
14 pesos. Es muy complicada la situación, muy difícil", explicó la dirigente
empresarial.
En eso sí están todos de acuerdo: si lo que se
pretende es desactivar la trampa, resultará imposible evitar moretones.
Coloquios al ritmo
de la política
2011
Foco: La Argentina en el mundo. Contexto: se cree
que la crisis global afectará a los emergentes. Pese a ser un año electoral,
las urnas no están en la agenda porque los empresarios descuentan el resultado.
Sí se habla del eventual efecto contagio. Ejes del off the record: hasta cuándo
seguirá creciendo el consumo y qué cambios se vienen en el Gabinete
2012
Foco: Las empresas como motor del
desarrollo.Contexto: el ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula Da Silva fue
el principal atractivo, y Hugo Moyano, devenido en hombre crítico del Gobierno,
la revelación. La estrella fue la energía con el potencial del shale gas y Vaca
Muerta. Ejes del off the record: si el rol de Guillermo Moreno estaba cumplido
y si se avizoraban cambios en la política económica
2013
Foco: Claves para el desarrollo. Contexto: las
elecciones legislativas y el cambio de ciclo refuerzan la presencia de más CEO
y políticos. Las empresas piden eliminar impuestos distorsivos y clarificar las
reglas de juego. La carta del papa Francisco fue la nota de color. Se hizo
notar la mayor cantidad de testimonios en on. "Los empresarios perdimos el
miedo", fue la frase en la que coincidieron cuatro CEO de multinacionales
2014
Foco: Integración, compromiso de todos. Los
economistas de los presidenciables fueron los protagonistas. La frase de Daniel
Sabsay: "Que muestre el título", se llevó el protagónico. La
corrupción y el pago de coimas marcaron la agenda. Ejes del off the record: las
sillas vacías de algunos presidenciables.
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