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Por José del Rio - MAR DEL PLATA.- No está mal una
ficción salvo que se vuelva realidad de repente. Algo de eso podría pasar en el
mundo laboral después de las elecciones. No son pocas las empresas que han
decidido mantener sus dotaciones intactas hasta que pasen las presidenciales,
pese a que los números no ayudan. El problema es que sólo falta poco más de una
semana.
Conocedores de los tiempos políticos, varios
empresarios dejaron traslucir en los saturados pasillos del hotel sede del
Coloquio de IDEA, que arrancó ayer en esta ciudad, que noviembre será un mes
definitivo para el empleo. Los planes de iniciar suspensiones -nadie quiere
hablar de despidos aún- parecen esperar las elecciones tanto como los
candidatos. "Hoy todas las empresas están en proceso de reestructuración.
Lo hacen con un perfil bajo, pero con metas concretas que en promedio implican
reducciones del 6 al 10% de sus plantillas." La frase es de Julián De
Diego, abogado laboralista que a través de su estudio trabaja con más de 1600
compañías. "No hay actividad que esté excluida y todos tienen en claro que
se viene un año de transición con negocios más chicos", agregó.
Un petrolero se sinceraba en el lobby mientras
esperaba la llegada del gobernador y candidato a presidente por el oficialismo,
Daniel Scioli. "Estamos todos en una búsqueda por cuidar el empleo.
Tratamos de mantener la dotación para no tomar decisiones trágicas, pero no es
fácil", dijo.
Muy cerca, en el espacio destinado al cóctel de
bienvenida, el ejecutivo de una multinacional tecnológica se permitió una
metáfora menemista para ilustrar la fragilidad de la situación. "Cuidamos
los proyectos como oro. Ramal que para, ramal que cierra", ilustró en
referencia a la imposibilidad de mantener los puestos de trabajo si algún
contrato se caía.
Ignacio Stegmann, presidente de IDEA, ya había
admitido días antes que las empresas hace varios años que no generan trabajo,
pero igualmente se permitió repetirlo en el discurso inaugural: "Nuestra
sociedad necesita de un empresariado que genere valor agregado, trabajo formal
privado".
María Laura Cali, presidente de SEL Consultores,
una de las principales firmas dedicadas a mirar el empleo, le puso cifras a lo
que se escucha en no pocas reuniones empresarias.
"De enero a septiembre, una de cada cuatro
compañías líderes redujo sus dotaciones y esto afectó a todas las categorías
ocupacionales -grafica-. La evolución efectiva de las dotaciones es negativa:
son más las empresas que las redujeron en relación a aquellas que las
aumentaron." Si a este 25% de firmas que redujo sus dotaciones se le suma
el 30% de 2014 que ya lo había hecho, el impacto de la generación de empleo
privado en el sector líder es claro. "Un 10% de las empresas sigue
esperando disminuciones en su planta de personal para los próximos meses",
completa.
De Diego plantea dos períodos bien marcados: el
primero desde octubre a diciembre; el segundo, de enero hasta marzo del año que
viene. Ésas serán, dice, las dos etapas en las que se notará en los números
finales lo que ocurre puertas dentro de las compañías. La caída de Brasil, el
derrumbe de los precios del petróleo, el atraso cambiario y la crisis de las
economías regionales delimitaron un panorama con el que las empresas hacen sus
previsiones para 2016.
Un autopartista comentaba que no sólo habrá
disminuciones en los puestos de operarios, sino que también se generará una
baja en los puestos de mandos medios. "Aunque me duela, parte de la fuerza
de venta que trabajaba en Brasil la he tenido que reducir. Ese mercado no
tracciona como antes y, además, por más esfuerzos que hagamos, no somos
competitivos", admite.
Existen dos formatos que se aplican en las
reestructuraciones actuales. Por un lado están las suspensiones subsidiadas que
afectan principalmente a operarios donde los empleados cobran una suma no
remunerativa que equivale a 60% del salario bruto y casi el 80% del neto. Por
otra, están las reestructuraciones en las que se suprimen cargos de directores
por gerentes, se unifican tres gerencias en una dirección, se eliminan mandos
medios y jefaturas para hacer una pirámide más chata. "El goteo [aquellos
despidos que no son numerosos pero constantes] dejó de ser tal y los anuncios
ahora son concretos. Con un escenario de economía más fría no hay margen para
no ajustar la estructura", describe el presidente de una compañía con foco
en Brasil.
La industria automotriz es una de las que más
preocupación generan ya que las compañías aceleraron suspensiones o aumentarán
las que estaban en marcha. Los operarios de la planta cordobesa de Volkswagen
dejan de trabajar mañana y regresan recién el 2 de noviembre. En su planta de
cajas de cambio anunció más días de suspensión para los operarios que trabajan
en las líneas de productos que se exportan a Brasil. En noviembre, de cuatro
días originales de suspensión se pasará a siete. Las medidas afectan a 40% del
total de los 1700 empleados que trabajan en la planta de Córdoba. "Las
matrices no quieren entregar producto si las filiales locales no pagan sus
deudas. Además, las filiales brasileñas comenzaron su etapa de presupuesto y no
hay optimismo a la vista. Todo eso repercutirá en el mercado local",
admite el presidente de una terminal. Fiat trabaja de martes a viernes en
Córdoba y es una de las firmas más afectadas por la caída de Brasil.
Por su parte, si bien en la empresa no lo
confirmaron, fuentes del mercado dicen que continuarán las suspensiones
rotativas en Siderca, que hoy alcanzan a 3500 operarios.
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