
La tendencia de ventas del Banco Central no se revierte y alimenta algunos temores sobre la economía postelectoral. En menos de tres meses, la mesa de dinero de la entidad oficial cedió u$s 5.250 millones en el mercado cambiario para abastecer las necesidades de divisas de bancos (incluye los pedidos de sus clientes para el dólar "ahorro") y empresas y debió acelerar el ritmo de ajuste del tipo de cambio del 12% al 16% anual.
Simultáneamente, por el efecto de estas intervenciones y de los pagos de deuda extranjera -y a pesar de que el Central tomó nueva deuda con el banco central de China y con el mercado local mediante la colocación del Bonar 2020-, las reservas se desplomaron en u$s 6.300 millones. Ayer, el stock reflejó una caída de u$s 118 millones y quedó en los u$s 27.629 millones.
En el sector financiero empieza a preocupar ahora que el mercado pueda estar subestimando algunos problemas que surgirán después de las elecciones del 25 de octubre. Las reservas son demasiado bajas como para asegurar la calma cambiaria sin generar señales de confianza y las soluciones que proponen los candidatos presidenciales, y que se consideran más probables para después del 10 de diciembre, no alcanzan para disipar los temores.
El "blue" está, para muchos ejecutivos, demasiado calmo y contenido por ahora sólo por la mayor oferta de dólares que dejó el pago del Boden 2015. Pero debería tender a un valor sensiblemente más alto si se considera que, del stock de actual de u$s 27.629 millones, el BCRA sólo tiene disponibles poco más de u$s 4.000 millones de reservas. El resto, se aclara, son divisas que están representadas por el swap de monedas de China (u$s 10.247 millones), depósitos de los argentinos (u$s 7.158 millones), pagos trabados por el juez Thomas Griesa pero que pertenecen a bonistas (u$s 1.892 millones) y fondos aportados por los bancos a cambio de Lebacs y a través del fondo Sedesa.
En algunas mesas se animan a pronosticar que, pasado octubre, el Gobierno podría resolver soltar un poco más la rienda al dólar oficial y conceder un salto más abrupto para evitar un mayor atraso cambiario. Es, en algún aspecto, lo que muestran ya los contratos a futuro que vencen en los dos últimos meses del año: un dólar de $ 8,87, como el que indica el Rofex para fin de diciembre, supondría apurar el avance del tipo de cambio del 16% al 20% anual.
Desde el 23 de julio último hasta ayer, el Banco Central ya vendió un promedio de u$s 90 millones por día. Las reservas cayeron, en ese tiempo, de los u$s 33.900 millones a los u$s 27.629 millones. Y en las mesas de dinero del sistema financiero consideran que no hay motivos para pensar que esta dinámica negativa, que ya le hace perder al Vanoli u$s 2.000 millones por mes, se detendrá.
"Las reservas del Banco Central ya se encontraban bajo presión antes del pago del Boden 2015, por las menores liquidaciones de los exportadores y una demanda sostenida de "dólar ahorro" y "turista". Con la finalización de la temporada alta de liquidación de divisas del agro, que se extiende desde abril hasta mediados de agosto, los ingresos de dólares comerciales se vieron reducidos de forma significativa", advirtieron esta semana desde el Banco Ciudad, en un informe.
En el mercado cambiario también empieza a sentirse con fuerza la demanda preelectoral de los ahorristas. En la primera mitad de octubre, las compras de dólares que habilita la AFIP ya superaron los u$s 500 millones, y se ubican, de este modo, en una cifra similar a la del mes pasado, que cerró con una demanda total de u$s 660 millones. La presión sobre el billete continuará en ascenso en un escenario que muchos esperan con turbulencias al menos hasta fin de año.