Crimen y castigo
A nadie escapa que la dieta estricta a la que se hoy ven sometidos los bancos no es por un afán de salud financiera ni tampoco porque les preocupe el riesgo de arrastrar en su caída al resto de la economía. Sino porque la Fed impuso restricciones muy severas en materia de solvencia, que castigan a las entidades que registren situaciones patrimoniales pesadas y complejas. De esta forma, el mayor banco del país, el JP Morgan Chase anunció la semana pasada que había reducido sus activos en unos u$s 32.000 millones durante el tercer trimestre, lo que totaliza un recorte de u$s 160.000 millones durante el último semestre. Pero bastante poco si se tiene en cuenta que el banco vale u$s 2,4 billones y que la espada de la Fed pende sobre su cabeza. Es así que la moda se orienta a desprenderse de sectores poco rentables o que demanden mucho capital. En el caso del JP Morgan, tras deshacerse de sus negocios en commodities, los ingresos del área de trading cayeron un 15%. Y este es un punto al que las grandes entidades deberán acomodarse: los bancos más chicos ganan menos.En la competencia (Bank of America y Citigroup), el ajuste llegó por el lado de los costos para compensar la merma en el negocio crediticio. En el caso del Citi, el recorte fue del 18% en los costos y equilibró las pérdidas relacionadas con las bajas tasas de interés. Mientras que en el Bank of America, el final de los pagos relacionados con los litigios de particulares contra la institución (por el desmanejo de la crisis subprime) se hizo notar en los resultados trimestrales. Para el banco de inversión Goldman Sachs, el contexto actual de tasas bajas y mucha incertidumbre por la marcha de la economía mundial provocaron un aumento de la volatilidad y una caída en los ingresos de la entidad. El negocio de trading de bonos fue muy afectado por la situación actual, a tal punto que los resultados cayeron un tercio (u$s 1500 millones). Entre la competencia, las pérdidas no fueron tan brutales (Citi perdió un 16% y el JP Morgan un 11%), probablemente porque a diferencia de Goldman Sachs, ya tomaron la decisión de reducir su exposición a este mercado. "Durante el trimestre enfrentamos una baja en el ritmo de actividad y una caída en los precios de los activos, que fueron el reflejo de las preocupaciones relacionadas con el crecimiento económico mundial", afirmó Lloyd Blankfein, CEO de Goldman Sachs.
El problema, en la visión de los analistas, es de qué manera los bancos van a seguir ajustando la operatoria para recuperar en el corto plazo crecimientos sólidos de sus ingresos, similares a los que tenían acostumbrados a los accionistas antes de la crisis subprime. Porque ahora la situación contempla normas mucho más restrictivas para operar. "Hemos progresado mucho, pero ahora se torna difícil seguir por este mismo camino", reconoció Marianne Lake, Directora Financiera del JP Morgan. El futuro llegó pero no es como lo esperaban los bancos.

