Por Juan Diego Wasilevsky - Faltando pocos días para las elecciones, el nivel de reservas en poder del Banco Central (BCRA) se convirtió en una verdadera “olla a presión” para el Gobierno. No es para menos: cuando se hila fino y se analizan las tenencias de la entidad que conduce Alejandro Vanoli, pero en términos netos, hay motivos de sobra para preocuparse. Según el econnomista Miguel Kiguel, a los u$s27.700 millones informados por el BCRA, si se restan conceptos como el intercambio de monedas con China, los encajes por depósitos en dólares y el monto bloqueado por Griesa que se le deben pagar a bonistas, entonces lastenencias netas están por debajo de los u$s6.000 millones Sin embargo, hay analistas que dan cuenta de una cifra más baja. Como el ex secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, quien afirmó a iProfesional que "las reservas líquidas no superan los u$s3.000 millones". Para agregar más tensión, este miércoles, el INDEC dio a conocer un dato que causó preocupación en un mercado convulsionado: el superávit comercial –es decir, la diferencia entre exportaciones e importaciones- arrojó una cifra crítica de apenas u$s65 millones, lo que implicó un desplome interanual del orden del 90 por ciento. Este resultado marginal puede leerse de múltiples maneras. En primer lugar, es una cifra que inquieta porque significa que se está a un paso de caer -por primera vez en mucho tiempo-, en un déficit. En segundo término, este saldo confirma el estado anémico en el que se encuentra elcomercio exterior argentino y el fracaso del ambicioso plan de sustitución deimportaciones que pretendió imponer el kirchnerismo en los últimos trece años pero quenunca terminó de concretarse. Además, revela el debilitamiento de la estructura productiva argentina, en medio de un feroz proceso de atraso cambiario que aniquiló la competitividad y que derivó en que se hayan acumulado 23 meses consecutivos de caída de las exportaciones. Una referencia para sintetizar todos estos conceptos es que el saldo comercial en todoseptiembre dejó “limpios” en la economía local el equivalente a dos días de operaciones en concepto de “dólar ahorro”. En efecto, los u$s65 millones que resultaron del comercio exterior hoy sólo alcanzan para "bancar" dos jornadas hábiles de ventas a través de las ventanillas habilitadas por la AFIP, que en septiembre arrojó un promedio de u$s30 millones. Para ponerlo en perspectiva, en lo que va del año, el superávit comercial siempre se ubicópor debajo del “dólar ahorro”. En septiembre, por ejemplo, el monto demandado por particulares representó una cifra diez veces mayor que el balance que terminó arrojando el saldo entre compras y ventas al mundo.
Cabe destacar que en septiembre de 2014, la relación superávit-"dólar ahorro" equivalía a 30 días hábiles de operaciones, es decir, casi un mes y medio. Según datos oficiales, en los primeros nueve meses del año, el BCRA resignó casi u$s4.900 millones por la venta de divisas para atesoramiento, mientras que el saldo entreexportaciones e importaciones apenas sumó unos u$s1.550 millones. Para Sica, “en términos económicos, el efecto más dañino del atraso cambiario es sobre lacompetitividad. Ha generado un desfasaje entre costos internos y precios internacionales que está amenazando con dejar fuera del juego no ya a las economías regionales y la industria sino, también, a una parte de la zona núcleo de la agricultura”. “Las consecuencias operan a través del gasto en turismo y la venta subsidiada de dólares ahorro. Son básicamente los sectores medios y de altos ingresos los que hacen turismo en el exterior y los que compran los dólares subsidiados que vende el Banco Central”, agregó el experto, que consideró que este año por esos dos conceptos la entidad resignará más deu$s14.000 millones. Más tensión cambiaria A la hora de trazar perspectivas, los economistas del Estudio Ledesma alertaron que el saldo podría cerrar el año en apenas u$s2.000 millones, constituyéndose en “el peor resultado en cerca de 15 años”.
En tanto, desde Abeceb estiman que se llegará tan sólo a u$s1.900 millones, de la mano de underrumbe de las exportaciones del orden de los u$s10.000 millones. Jorge Todesca, director de Finsoport advirtió que “incluso, el superávit comercial podría haber presentado un resultado nulo de no haberse implementado diversas restricciones al ingreso de importaciones, que están orientadas a compensar la pérdida de competitividad de diversas ramas industriales”. "En un escenario en el cual el Gobierno debe administrar dos objetivos contrapuestos (cuidar las reservas y el nivel de actividad) la falta de contribución de divisas por el saldo comercial agrega presiones y dificulta aún más el manejo de la política cambiaria", advirtieron desde la consultora que dirige Dante Sica. En una línea similar, Gabriel Caamaño Gómez, economista del Estudio Ledesma, consideró que "las presiones en el mercado, el deterioro de las reservas y la volatilidad del precio de los activos locales se profundizará aun más durante lo que resta de 2015". En este contexto se conoció que este miércoles, el BCRA volvió a sacrificar más tenencias para intentar contener al dólar paralelo faltando pocos días para las elecciones. En concreto, la autoridad monetaria aumentó a u$s150 millones las ventas netas –el valor más alto en lo que va del mes- para abastecer a un mercado con muy poca oferta por parte del sector privado. Así las cosas, en lo que va de octubre, el BCRA ya se desprendió de casiu$s1.200 millones. Las razones del ocaso A la hora de buscar las razones por las cuales el comercio exterior ya prácticamente no genera divisas, desde la consultora Economía & Regiones identificaron una serie de factores: • Avance inflacionario de los costos de producción en un contexto de tipo de cambio casi quieto • Elevada presión tributaria • Política de cupos para importar insumos y exportar • Cepo cambiario • Reducción de las líneas de prefinanciación de exportaciones • Atraso de AFIP en el pago de reintegros a la exportación A estas variables internas se suma la caída de la demanda de los principales socios comerciales, con Brasil a la cabeza, y el desplome de los precios de las materias primas, con una soja que ya vale exactamente la mitad que durante el récord de 2012. Sin embargo, en la actualidad, todas las miradas del sector empresario están enfocadas en laproblemática del atraso cambiario, que está minando la competitividad del “Made in Argentina”. “La continua reducción del tipo de cambio real generó una sistemática disminución en lacompetitividad de numerosos sectores, entre los que se destacan diversas actividades agroindustriales características del interior de nuestro país, como las economías regionales”, afirmó Todesca. Desde la consultora Ledesma advirtieron que el tipo de cambio en términos reales “muestra una tendencia marcadamente negativa, dado que buena parte de ellos –tanto a nivel bilateral con respecto al dólar o al real brasileña como en función de una canasta de monedas- se encuentra en niveles críticos”. “El principal factor detrás del encarecimiento de la Argentina respecto de sus socios comerciales fue y es la alta tasa de inflación local. La cual a la larga no pudo ni puede ser compensada por ninguna tasa de devaluación nominal. Además, en el contexto económico actual, la devaluación termina retroalimentando el proceso inflacionario”, señalaron. Esta coyuntura castiga por igual a las exportaciones de productos de alto valor agregadocomo también a las de alimentos: • En el caso de la industria, el costo laboral unitario se encuentra un 51% por encima de los niveles de fines de 2011, dado que la que la productividad del trabajo crece muy poco en términos de promedio anual (2%) en relación a los costos laborales (17%), según E&R. • En lo que respecta al agro, la competitividad real de este sector está 4 puntos por debajode la de 2001, aun con una soja casi u$s200 más cara que en aquel momento. En este este contexto, Marcelo Elizondo, ex director de la Fundación ExportAr, aseguró que “desde el pico de 2011, cuando se exportaron bienes por u$s84.000 millones, se pasó ahora amenos de u$s60.000 millones”, con el agravante de que “en los últimos cuatro años unas 2.000 empresas argentinas dejaron de venderle al mundo”. ¿Es suficiente con sacar retenciones? De acuerdo con E&R, actualmente, la mayoría de las economías regionales ligadas al agroarrojan pérdidas. “Esto quiere decir que ya no es rentable producir gran parte de los alimentos en el interior del país”, dispararon. Entre 2011 y 2015, el 80% de los productos de economías regionales perdieron competitividad precio. Entre ellos se destacan los casos del azúcar (-51%), trigo (-51%),
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