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Por Rafael Mathus Ruiz - NUEVA YORK.- Los primeros análisis comenzaron a tejerse anteanoche, poco
después de conocerse los primeros resultados oficiales de las elecciones en la
Argentina. La reacción no se hizo esperar: los operadores en Wall Street
hicieron cálculos, pusieron a Mauricio Macri delante de Daniel Scioli y ayer,
bien temprano, se desató la euforia por los activos argentinos.
El avance de Macri,
el candidato más afín a los anhelos del mercado, provocó un "rally"
en los precios de las empresas argentinas cuyos ADR cotizan en Nueva York. Hubo
varias alzas de dos dígitos, lideradas por Banco Macro (20,38%), Edenor
(14,73%) y Pampa Energía (14,08%). Los bonos, incluso títulos que están en
default, también subieron.
"Es lo mejor que podía pasar", sintetizó a LA NACION un trader de un banco de
inversión, al comentar los resultados electorales. Convencido de que Macri
ganará en la segunda vuelta, advirtió sobre la gobernabilidad esperada:
"Al no ser peronista, se la van a hacer imposible. Los próximos seis meses
van a ser de mucha volatilidad".
Ahora, Wall Street ve
a Macri con más posibilidades que Scioli para triunfar y llegar a la Casa
Rosada. El principal argumento escuchado aquí era que el candidato de Cambiemos
capturó el momentum, el impulso de la victoria psicológica que dejó el
escaso margen que lo separó de Scioli, el perdedor, para el mercado, de una
elección que finalmente ganó en los números.
Macri, escribió Casey
Reckman, de Credit Suisse, "puede resultar más atractivo para una porción
más grande de la base electoral de [Sergio] Massa". Iker Cabiedes y
Vladimir Werning, de JP Morgan, ya plantearon que "la transición política
a mano ha alimentado expectativas de inversores para un cambio de política
macroeconómica, hacia un marco de política menos intervencionista y más sostenible".
Ambos informes
prevén que un triunfo de Macri llevará a un ajuste más crudo del dólar, junto
con una política "más ortodoxa y coherente" (JP Morgan) o "más
amistosa con el mercado" (Credit Suisse).
Más allá de la
euforia de los inversores, el avance de Cambiemos dejó al descubierto, otra
vez, las preocupaciones por la futura gobernabilidad de la Argentina, que
siempre fueron más profundas respecto de Macri que de Scioli.
"La
gobernabilidad pasa a ser un tema importante", señaló a LA NACION un
director de un fondo de inversión de Wall Street, abocado al análisis de
mercados emergentes, ante un escenario más prometedor para Macri. Ofreció un
dato histórico para respaldar su preocupación: desde 1928, ningún presidente
democrático que no fuera peronista terminó su mandato en la Argentina.
El temido ajuste
Otro tema áspero es
el costo político que tendrían medidas impopulares que deberían tomarse, como
un aumento de las tarifas de los servicios públicos, clave para acotar el gasto
en subsidios y comenzar a corregir el enorme déficit fiscal, uno de los temas
en los que se hace mucho hincapié en la City neoyorquina.
"La gente vota
contra el delito, contra la corrupción. La gente no está votando a favor del
ajuste o de la devaluación del peso. Los temas de gobernabilidad continúan
vigentes. Cuando a los votantes les toquen el bolsillo, hay que ver qué
pasa", agregó el director del fondo.
La disputa, para
él, estará concentrada en la Cámara de Diputados, porque el Senado
"responde a los gobernadores" y depende mucho del dinero que se les
gire a las provincias. JP Morgan consideró que "cualquier candidato que
gane la segunda vuelta tendrá que hacer alianzas para trabajar con el
Congreso".
Un analista de otro
banco de inversión extranjero consideró que la garantía de gobernabilidad
estará en manos de los gobernadores peronistas tradicionales, con quienes
Scioli ya ha comenzado a tejer alianzas. Macri, dijo, todavía tiene que hacer
ese trabajo. "No lo veo imposible, pero sería más fácil con Scioli",
sintetizó el especialista.
Hizo la misma
lectura que todos de los resultados electorales, y que también hicieron los
inversores que se lanzaron con voracidad sobre los papeles argentinos: "El
mensaje es que más gente quiere cambio, frente a la gente que quiere
continuidad".
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