|
Martín Kanenguiser - Las aseguradoras
privadas y cooperativas decidieron resistir en bloque y no se desprenderán del
25% de los títulos en dólares que debían vender hasta hoy por disposición del
Gobierno, al considerar que, de hacerlo, sufrirían un fuerte perjuicio
patrimonial y que es una norma ilegal.
Así lo expresaron a
LA NACION tres calificadas fuentes del sector asegurador, que indicaron que,
pese a las fuertes presiones oficiales, las compañías "no venderán"
la mitad de la cartera y, tras haber recurrido por la vía administrativa a la
Superintendencia de Seguros, irán a la justicia en lo contencioso
administrativo para pedir amparos.
Las asociaciones que
analizaron la cuestión son la Asociación Argentina de Seguros, Aseguradores
Argentinos, Avira, UART, Adira (que agrupa a las firmas de las provincias) y la
de mutuales y cooperativas. Todas ya optaron por presentar recursos
administrativos ante el organismo que maneja Juan Bontempo por la resolución
39.517, que las obliga a deshacerse antes de fin de año de todos los títulos en
dólares, con el objeto de bajar la cotización del dólar paralelo y el
"contado con liqui". Hasta tal punto llegó el fanatismo del Gobierno
que les exigió a las empresas que vendan los bonos en pesos atados a la
cotización del dólar que les había pedido que suscribieran hace sólo dos
semanas, como a otras empresas del sector privado.
La decisión adoptada
en los últimos días fue unánime, según las fuentes. "No se venderán los
títulos porque nadie puede obligar a las empresas a asumir pérdidas que pongan
en riesgo a los asegurados", indicó uno de los ejecutivos. Incluso la
empresa Provincia Seguros, del oficialista Grupo Bapro, se sumó al reclamo.
Es que si se
produjera un quebranto, cualquier persona podría ir contra la compañía que
decidió aceptar esta decisión administrativa de un gobierno que en un mes
dejará el poder. "Ningún directivo de una aseguradora se va a jugar a
firmar algo que después pueda generar un juicio por parte de un
asegurado", confió otra de las fuentes.
Desde la
Superintendencia les aseguran a las empresas que están "atados de pies y
manos" por la orden del Ministerio de Economía, que maneja Axel Kicillof,
en esta batalla contra el dólar -que en realidad tiene sus raíces en otro lado-
y por lo tanto ya les anticiparon que rechazarán todos los recursos
administrativos presentados. Además, la Superintendencia comenzó a "enviar
inspectores para revisar cualquier cosa, a modo de presión", explicó la
fuente.
Ante este panorama,
las empresas en forma individual -ya no las cámaras- se presentarán en el fuero
en lo contencioso administrativo para pedir medidas cautelares, al considerar
que la mencionada resolución es ilegal porque violaría el artículo 35° de la
ley de seguros, que les otorga libertad para invertir en cualquier activo.
Además, también se contradice con el inciso K instaurado por el propio
Gobierno, que las obliga a colocar parte de su dinero en bonos públicos en dólares.
De hecho, en agosto
pasado, Bontempo defendió esta estrategia: "No se puede hablar de que el
organismo regulador afecta la solvencia por el inciso K", aseguró.
Aunque no prosperen
estos recursos judiciales, las empresas creen que pueden ganar tiempo suficiente
hasta el cambio de gobierno. A fin de noviembre las firmas deberían vender el
50% de los bonos, y al 31 de diciembre, el total de su cartera en moneda
extranjera, salvo una porción destinada a atender pasivos previos, según la
medida conocida la semana pasada por el Boletín Oficial.
"Hay compañías
que tienen hasta US$ 700 millones en bonos, es un disparate que nos obliguen a
vender los títulos porque además no hay activos alternativos en pesos que
puedan amortizar semejante pérdida patrimonial, por más que la Superintendencia
asegure lo contrario", explicó una de las fuentes.
LA NACION intentó sin
éxito comunicarse con Bontempo, santacruceño casado con la diputada Juliana Di
Tullio. Fue ministro de Economía de esa provincia y vicesuperintendente en la
gestión de Francisco de Vedia, hasta asumir su cargo hace cuatro años.
Se trata de un
"pingüino de pura cepa", que logró reinventarse tras mantener duros
cruces con los ruralistas en el paro de 2008 y con los maestros de su
provincia. Ahora, le toca una nueva batalla.
|