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Por: Daniel Sticco - La
decisión de la autoridad monetaria de disponer un nuevo incremento de las tasas
de interés de referencia, como son las Letras del Banco Central (LEBAC) y,
consecuentemente de las correspondientes para el ahorro a plazo fijo en pesos,
derivará en corto plazo en un salto del costo del financiamiento de los
consumos financiados con el uso de tarjetas de crédito de un rango de 47 a 59% efectivo anual, a un nuevo
piso de 51 a 63% efectivo anual, respectivamente, o unos 10 puntos
menos si se miran las tasas nominales anuales.
HAY 20 MILLONES DE USUARIOS DE TARJETAS Y
FINANCIAN JUNTOS COMPRAS POR $20.000 MILLONES
No se trata de
cifras menores, habida cuenta de que esos tipos de interés no sólo ya
duplicaban a la tasa de inflación que estiman las consultoras privadas y hasta
cuatro veces en el caso del IPCNu del INDEC, sino que además, a ese costo, que
ya incluye el efecto del IVA del 21% sobre los intereses se agrega el
correspondiente al impuesto de sellos de casi 3% sobre el monto de intereses a
pagar y el costo del seguro de vida del préstamo sobre el saldo del consumo que
se adeuda, porque trepa a un 26% del pago de intereses, aproximadamente.
Además, hay que considerar que sobre poco
más de 20 millones de tarjetas de crédito en circulación el monto que se financia cada mes ya subió a un rango de 20
a 30 mil millones de pesos del stock total de $152.000 millones, según informó
el Banco Central el último saldo al 23 de octubre, a razón de unos $7.600
promedio por titular del
plástico.
Hasta el viernes
pasado, la página del Banco Central informaba que el promedio de tasas que
aplican los emisores de las tarjetas por los consumos en pesos se ubicaban
entre 37 y 49% nominal anual, equivalente a un rango de 47 a 59% efectivo
anual. De ahí que la suba que comenzarán a aplicarse en el financiamiento de
los consumos con tarjeta de crédito, dos meses después de que lo hagan los
préstamos personales, que a su vez ajustan con un mes de demora respecto de la
suba de las tasas de las LEBAC significará que el monto total a pagar por los
consumos financiados se elevará en unos $1.000 millones, en el curso del
próximo año.
OTRO GOLPE AL CONSUMO HOGAREÑO QUE AGRAVARÁ
LA RECESIÓN
De ahí que una vez
más, los usuarios de tarjeta de crédito que buscan satisfacer consumos
presentes con endeudamiento de corto plazo sufrirán un duro golpe en sus
bolsillos a partir de los próximos días si no pueden pagar la totalidad de los
consumos al contado.
En otras palabras: desde este mes ya no es un
buen negocio pagar el mínimo del resumen de la tarjeta. Todo lo contrario: puede salir carísimo, porque el monto de la deuda crecerá y llegará a
niveles muy pesados cuando en dos o tres meses operen las subas de las tasas de
interés sobre este segmento del mercado.
Los rubros más afectados
De acuerdo con la estructura de consumo de
las familias, las franjas más afectadas en las decisiones de compra que
usualmente se hacen pensando en un financiamiento automático de corto plazo,
será ropa y calzados; electrodomésticos y productos electrónicos y turismo.
Es que si al momento del vencimiento de la
tarjeta el consumidor se encuentra con restricciones presupuestarias, por
gastos imprevistos en el hogar, una cuota extraordinaria en las expensas de su
edificio, o en el colegio de los chicos, más los tradicionales de fin de año, y
elige pagar sólo el monto mínimo de sus consumos con tarjeta, para saldar, por
ejemplo con el cobro del medio aguinaldo o de un trabajo extra, deberá tener en
cuenta que por el saldo financiable pasará a abonar desde fines de enero principios de febrero de 2016
una tasa nominal anual (TNA) de más de 50%, equivalente a un 63% efectiva
anual, según el plazo
a financiar. Esto significa que, por ejemplo, quienes hagan compras por $1.000
y elijan pagar el monto en dos o tres cuotas pagarán un extra de 500 pesos al
año (tasa nominal anual) por ese consumo. Es decir, unos $40 más que el mes
anterior.
Según explican desde los bancos, el
incremento se debe al efecto tardío del aumento que desde hoy tienen que
aplicar para retener los depósitos en pesos de los clientes, por la nueva
normativa del Banco Central, que elevó las tasas de referencia a un rango de
26,3 a 29,1% nominal anual, tres puntos porcentuales más que las previas.
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