Por: Jorge G. Herrera - Desde la devaluación del peso implementada en enero de 2014 hasta octubre pasado la Argentina acumula una pérdida de competitividad con Brasil de más de un 80%. Este año el déficit con Brasil superará los u$s 2.300 millones y el panorama de mediano plazo no parece ser muy prometedor. Es que ya no basta con ajustar el tipo de cambio y esperar una mejora de la paridad real para recuperar parte del terreno perdido. El ejemplo más claro es precisamente el comercio con Brasil. A lo largo de las administraciones kirchneristas el tipo de cambio bilateral fue netamente favorable a Argentina, pero no así el saldo comercial. Vale recordar que tras la devaluación del real en enero de 1999 el tipo de cambio real bilateral cayó a fines del 2001 al nivel más bajo de $1,98 por real. La crisis de la convertibilidad llevó la paridad a niveles de $6,14 en mayo del 2002 y tocó un récord en julio del 2007 en $6,41. Tras la debacle financiera mundial el tipo de cambio bilateral bajó a $4,46 a fines del 2008. Hubo una recuperación a partir del 2009 que lo llevó a niveles de entre $5,5 y $6 para desbarrancarse desde el 2011 por debajo de los $4,2. En febrero del 2014, tras la devaluación de Juan Carlos Fábrega, recuperó los $ 4,47. En octubre pasado la paridad bilateral se ubicó en los $ 2,44. De modo que en los últimos 22 meses el tipo de cambio bilateral cayó más de 45% y la apreciación real del peso versus el real supera el 83%. Según datos del Estudio Broda el promedio 2003-2011 fue de $ 5,71. En dichos años el déficit comercial sumó u$s 29.000 millones (lo que se eleva a u$s 33.700 millones con los últimos tres años).
Haber perdido un 83% de competitividad implica que un producto argentino de exportación se encareció en esa magnitud con relación al mismo producto fabricado en Brasil. Por ejemplo en febrero del año pasado la paridad nominal bilateral era de $3,30, de modo que si el bien costaba $330 el equivalente en reales era 100. En ese lapso la inflación argentina superó el 50%, por lo que hoy ese bien cuesta más de $500 que equivale a poco más de 200 reales. Visto desde el vecino país, ese mismo producto fabricado allí en febrero 2014 costaba 100 reales que con una inflación acumulada apenas superior al 12% hoy cuesta fabricarlo menos de 115 reales. Lo que pasó es que el bien que exporta Argentina se encareció más del 100% en reales y el costo de fabricarlo en Brasil sólo aumentó menos de 15%.
Entonces, se hace necesario recuperar algo de la competitividad perdida frente a Brasil, sobre todo para el sector manufacturero, lo que claro, no garantiza que la balanza se equilibre. Porque además del tipo de cambio entra a terciar el nivel de actividad. Por eso entre 2003-2008 pudo más el crecimiento del PBI argentino que la paridad favorable, como determinante del aumento del déficit con Brasil.
Las perspectivas, como se advirtió meses atrás, son negativas. Luego de la crisis política que jaquea a Dilma Rousseff y la devaluación del real los analistas proyectaban una caída del PBI brasileño en 2016 del 0,8%, y ya la elevaron a casi el 2%. La única arista favorable es que la recesión brasileña asegura que tendrán excedentes de energía, de modo que Argentina podrá contar con ese abastecimiento. Según el diario O Globo el gobierno informó que las exportaciones diarias de energía a Argentina representaron el 14% del consumo diario entre fines de octubre y la semana pasada.
|