El jueves hubo un llamado a distintas plazas para liquidar un stock pesado de u$s 6 millones. Los mesadineristas corrieron rápidamente el comentario entre ellos. Todas las cuevas se pusieron de acuerdo para hundir el precio del blue, y aprovechar para hacerse de billetes baratos para ellos y sus clientes más importantes. "No estamos comprando dólares", era el latiguillo que se escuchaba entre los pitufos, como se conocen en la jerga a los dueños de las cuevas. Con la orden de no comprar fue como lograron bajar el billete, que ayer rebotó a $ 14,65.
Es que se trata de un mercado chico, que mueve apenas u$s 25 millones diarios y donde todos se conocen. "Una vuelta salí a ofertar 50.000 euros a través de un corredor: se corrió la bola enseguida, al punto que me llamaron de otra mesa y sabían que era yo el que los estaba ofreciendo", cuenta un cuevero.
Jugada maestra
Los brokers detallan que la gran caída del blue de anteayer obedeció "a una maniobra del mercado, a una jugada maestra de los cambistas a pocas semanas de la devaluación, el último gran ofertón del año". Quien necesitaba vender los u$s 6 millones para hacerse de pesos en forma urgente telefoneó a varias mesas, y eso le jugó en contra, porque coordinaron los cambistas vaciarle la plaza y dejarlo solo, para piratearle el precio. Aunque se pusieron de acuerdo en no escracharlo y no dar pistas sobre su paradero.
Ante este escenario, el paralelo ayer llegó a abrir a $ 14,35, pero
cuando los mayoristas salieron por fin a comprar lo llevaron a $ 14,65
en sólo 40 minutos. Ese fue el cierre de ayer, pero para la punta
compradora, mientras la punta vendedora no tenía precio en firme.
Había que esperar hasta hoy para ver cómo abría. Los que tenían urgencia
debieron pagar $ 15, porque a menos de eso nadie vendía, ya que se
espera un rebote para hoy, que pase la barrera de $ 15.
En la City señalan que no tenía sentido que el dólar ilegal
tuviera el mismo precio que el legal que se puede comprar a través de la
Bolsa, pues siempre hay un sobrecosto para lo no declarado.
"Necesitamos a la periferia activa, sino el cambista de la City hace lo
que quiere en la plaza", se resigna una fuente.
La periferia lo conforman las financieras del barrio de Once, que
perdieron market share por falta de liquidez de sus clientes. Por un
lado, por el cierre de cuentas en el Banco Nación a varias
cooperativas y mutuales que hacían descuento de cheques y abastecían de
efectivo a las cuevas para la compra de divisas. Por otro lado,
por el "corralito" que le hicieron a los importadores del comex blue
(ingresan mercadería ilegal a través de Chile y Bolivia), que hace seis
semanas tienen retenida en la frontera indumentaria y electrónica que se
vende en las ferias saladas y saladitas.
En el sector creían que venía mal la actividad en negro, hasta que se
enteraron de esta noticia, que está afectando la plaza porque faltan
pesos. Al vender menos, les cae la facturación. Por lo tanto, aseguran
que la periferia está trabajando a media máquina y sin importadores
grandes en plaza.
En otro orden, el Banco Central ya sacrificó de las reservas u$s 9000 millones en dólar ahorro.
En la industria estiman que la mitad de los contribuyentes luego van a
las cuevas para revender esas divisas y hacerse de un sueldo extra con
el "puré" que obtienen. Por ende, u$s 4500 millones del BCRA habrían ido
al segmento del dólar paralelo para frenar la suba del blue.

