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Por Francisco Jueguen - La crisis de las reservas entró en fase
terminal. Así lo dejó a la vista el Banco Central (BCRA), al aplicar ayer otro
drástico recorte al cupo de divisas autorizado para el pago automático de
importaciones, que cayó de 75.000 a 50.000 dólares por operación y por día. El
nuevo límite quedó fijado en un mínimo que representa la décima parte del nivel
que por mayor cantidad de tiempo tuvo el cepo en sus cuatro años de vida.
Éste es el segundo ajuste que se aplica a ese tope en menos de un mes.
El 27 de octubre, el BCRA lo había podado de US$ 150.000 (el valor que regía
desde septiembre de 2014) a US$ 75.000. Pero como las cuentas no cierran, el
presidente del organismo, Alejandro Vanoli, se vio forzado a rebajarlo más ayer
y se lo comunicó a los importadores por mensaje de WhatsApp.
La cuotificación extrema es un intento desesperado de dosificar una
sangría que, sólo en las últimas dos semanas, le hizo perder al BCRA US$ 1200 millones
de las reservas por sus intervenciones en el mercado.
Vanoli procura acotar así el riesgo de que ese faltante llegue a un
punto tal que obligue al Gobierno a hacer lo único que últimamente buscó
evitar: ser quien aplique una nueva devaluación del peso.
La administración de Cristina Kirchner lleva 22 meses (tras el ajuste
del dólar convalidado a fines de enero de 2014) esforzándose por dejarle esa
tarea a quien la suceda, al punto de que no dudó en lanzar un nuevo ajuste en
la economía, con tal de lograrlo.
El nuevo recorte al cupo tomó estatus oficial poco antes del mediodía,
cuando el mercado ya era un hervidero porque quienes habían concurrido a
primera hora a los bancos con declaraciones juradas de importación (DJAI) ya
aprobadas, y por hasta US$ 75.000, se encontraron con que no les vendían los
dólares para hacer el pago sin esgrimir siquiera motivo alguno y sin que, como
fue común otras veces. les sugirieran fechas alternativas para cursar la
operación.
Finalmente apareció la explicación oficial que, como ya se hizo norma
últimamente, llegó a la mesa de operaciones de los bancos por WhatsApp.
Un rato más tarde la Cámara de Importadores de la República Argentina
(CIRA) se encargó de divulgar un nuevo alerta sobre la determinación oficial
entre sus afiliados. "Esto no hace más que sumar más y más empresas a la
legión de las que tienen problemas para girar divisas aunque cumplan con toda
la normativa", dijo, casi resignado, su presidente, Diego Pérez
Santisteban.
Para Miguel Ponce, director de la Fundación para el Comercio Exterior
Siglo XXI, el nuevo mínimo coloca "técnicamente a muchas empresas en
riesgo de caer en default comercial. Lo único que van a lograr con esto es que
se generalicen aun más los amparos o que sean cada vez más las compañías que
hagan contado con liqui", apuntó, en relación a las medidas judiciales que
fuerzan al BCRA a entregarles los dólares a las empresas con DJAI ya validadas.
Problemas productivos
La mirada de Ponce es convalidada por varias empresas que operan
comercio exterior. "Ya con el recorte de fines de octubre empezamos con
dificultades. Ahora, el miedo es que nuestro proveedores decidan no mandar
mercadería", cuenta Matías, que tiene una empresa mediana del rubro
alimenticio y ahora teme que sus proveedores ya no le carguen más mercadería
por la deuda que acumula. "Con US$ 150.000 por día nos venían bancando.
Con US$ 75.000 llegamos a un límite y con US$ 50.000 estamos al borde del
corte, porque ellos miran la tendencia y una empresa como la nuestra no tiene
espaldas para aguantar la falta de producto", se queja.
Norberto Delfino, vicepresidente de la Cámara de Comercio Exterior de
Córdoba, contó que las empresas más chicas, que demandan entre 5000 y 10.000
dólares diarios, no tuvieron aún inconvenientes. "Pero cuando las DJAI
tienen un monto mayor comienzan las dificultades", señaló, lo que lo lleva
a suponer que si esto se mantiene "habrá problemas en las líneas de
producción".
Delfino es presidente de Servelec, una firma de 30 empleados que fabrica
aparatos eléctricos y distribuidores de energía, y cuenta que su empresa tuvo
"dificultades para hacerse de insumos importados en tiempo y forma. Aunque
las DJAI se resuelvan, no es lo mismo que te lleguen dentro de tu programa de
producción que dos meses después, porque eso impacta en tu rentabilidad",
explica.
Los testimonios muestran que el cepo importador supone limitaciones
concretas para la actividad, dado que el grueso de los insumos que ingresan
forman parte del proceso productivo del campo y la industria o se usan para
obras de infraestructura. Al agrandarse esas limitaciones, no debiera
sorprender que se multipliquen los problemas. "Pero como la producción del
mes ya está, será problema para otro", juzga Camilo Tiscornia, socio de
C&T Asesores.
La poda, que afectará además a las agencias de turismo por paquetes de
vuelos y hoteles en el extranjero, le permitió al BCRA reducir de US$ 140
millones a US$ 120 millones su pérdida por intervenciones de mercado respecto
de hace una semana. Pero no detuvo la sangría de reservas contables, que anoche
cerraron en US$ 26.103 millones tras otra merma de 88 millones aunque, mejor
medidas (quitando los dólares prestados o de terceros) se acercan cada vez más
a cero.
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