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En el fin de ciclo de Cristina Kirchner, el desmantelado e intervenido
Indec se obliga a crear las condiciones -imaginarias o no- para la épica que
necesita el relato en su retirada.
Con esa misión, no importa el obstáculo en el camino. En la Argentina se
crea trabajo privado pese al estancamiento que la economía sufre desde hace
cuatro años, la enorme caída de la competitividad de una parte de la industria
y las economías regionales, el desplome del comercio exterior, puntualmente las
exportaciones argentinas, o la incertidumbre de un año electoral. Pese al menor
trabajo manufacturero, las suspensiones y retiros voluntarios en el sector
automotor, los despidos de a miles en el autopartismo y los desprendimientos
por goteo que caracterizaron 2014 y 2015, la Argentina tiene su desempleo
oficial más bajo desde 1987, en años previos a la convertibilidad de los 90.
Según la Encuesta Permanente de Hogares, en el tercer trimestre de este
año, la desocupación fue de 5,9 por ciento. Se trata de la menor tasa desde
octubre de 1987, cuando ese dato tocó el 5,7 por ciento. En el mismo período
del año pasado, la tasa de desempleo había sido de 7,5 por ciento.
"Los datos, en particular los de ocupación, arrojan cifras
extrañas", caracterizó el especialista de Idesa en el mercado laboral,
Jorge Colina. "Muestra que la ocupación en el tercer trimestre de este año
aumentó en 338.000 personas. Se trata de un número muy alto, incluso superior
al de 2011, cuando se registró el último año de alta tasa de crecimiento
económico. Luego vino el amesetamiento", agregó.
Cuando se mira por regiones, las tasas de mayor crecimiento del empleo
se dieron en la ciudad de Buenos Aires (3,8%), "De hecho, son tasas
mayores que las que el Indec reporta como de crecimiento de la actividad
económica [2,6%] y estas tres regiones representan el 90% del crecimiento del
empleo. En el resto del país se observa muy bajo crecimiento de la
ocupación", explicó Colina, que pidió esperar las bases usuarias para
analizar qué está pasando en el mercado laboral.
"Aumentó fuerte la tasa de empleo. Ésa es la clave. Pero la
pregunta es: ¿cómo puede subir tanto en Buenos Aires y otras áreas en plena
recesión?", se cuestionó Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL.
Las dudas sobre cómo mide el Indec se multiplican hasta mostrar cifras
casi irreales: por ejemplo, en el Chaco, donde el empleo creció cuatro puntos
en sólo un año.
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