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Por Juan Diego Wasilevsky - La economía en general y el
sector productivo en particular hoy se están moviendo claramente al ritmo del balotaje.
Y cada declaración de alguno de
los dos candidatos no hace más que agitar las aguas, de la mano de empresas que buscan anticiparse al escenario post 22-N, especialmente en lo que respecta
al futuro del tipo de cambio.
Cuando las consultoras marcaban
que era Daniel Scioli quien podía imponerse por una interesante diferencia en
primera vuelta, los directivos de empresas seguían atentos los detalles de su posible plan gradualista, que prometía incluir desdoblamiento del
mercado y una corrección paulatina de la divisa
estadounidense.
Sin embargo, bastó que los
sondeos se volcaran a favor de Mauricio Macri para que sealteraran los planes de negocios de toda la industria.
Este “cisma” está íntimamente vinculado con el estilo abierto al que está apelando el referente de Cambiemos y parte de
su equipo al momento de referirse al futuro del billete
verde.
Mientras que históricamente el tema “dólar” era el gran tabú que ningún candidato se atrevía a
tocar de cara a las urnas, por considerarlo “piantavotos”, Macri optó por hablarabiertamente y dar su visión sobre este tema antes
del balotaje.
Cuando el rival de Scioli
planteó que su plan era lograr un tipo de cambio único “que genere
nuevamente la confianza para que el productor se ponga a invertir” y que
esperaba que ese valor “esté por debajo de los 16 pesos”, no hizo más que hacer sonar la "campana de
largada especulativa" en el sector industrial.
Si bien en los últimos meses muy pocos sectores de
actividad calculaban sus costos en función del billete verde oficial –dado que
todas las proyecciones de consultoras y bancos ya venían descontando una
depreciación del peso en el corto plazo-, el hecho de que el candidato de Cambiemos hoy lidere
las encuestas y ya le esté poniendo un rango de precios al dólarterminó acelerando la toma de
decisiones.
“Bastó que se hablara un par de
veces de la devaluación que puede venir y comenzaron acambiar las condiciones para las industrias”, afirmó a iProfesional Marco
Meloni, presidente de la Fundación
ProTejer.
“En cuestión de semanas, casi
todos los proveedores aumentaron los precios en pesos de los
insumos y materias primas, achicaron los plazos de la cadena de pagos y están entregando menos
mercadería para no quedarse sin stock”, disparó el principal
referente del sector textil.
En tanto, Miguel Ponce, director
del Centro de Estudios del Comercio Exterior, señaló que las expectativas están
a la orden del día y que los comportamientos de
cobertura por parte del sector productivo han ido profundizándose
“dado que todas las actividades en la Argentinautilizan en sus procesos al menos un insumo
importado".
En la actualidad, casi ninguna rama está
operando de manera desacoplada de estacoyuntura.
Fabricantes de autopartes, calzados, textiles, línea blanca y hasta
productores dealimentos -por nombrar algunos rubros- están negociando día a día con sus proveedorespor los cambios en las condiciones, ya sea en los plazos de pagos, cantidades entregadas oprecios de los insumos, por temor a que un salto del dólar les provoque un
fuerte desfasaje a la hora de reponer stocks.
Incluso, en muchos casos, se
está optando por entregar facturas "a precio
abierto" o advirtiendo sobre cambios en el importe, en caso de que
ocurra un movimiento abrupto de ladivisa estadounidense.
La proyección de una devaluación en el corto plazo –considerada
por algunos economistas como la más anunciada de la historia argentina-, está
impactando incluso en el valor y ladisponibilidad de materias primas de origen 100% nacional pero que se
rigen por precios internacionales,
como es el caso de la harina de trigo.
Desde la Asamblea de Pequeños y
Medianos Empresarios (APyMe) advirtieron que losfabricantes de galletitas, panificados y pastas “por estos
días están sufriendo fuertes aumentos por parte de la industria molinera", del orden del 30% al 50%.
Desde la entidad aseguraron que
las posibilidades de devaluación, la eventual quita de retenciones y la
liberación de exportaciones “está generando mucha incertidumbre”, dado que el precio del trigo –hoy intervenido-, “podría escalar en línea con
el valor
internacional”.
En el caso de la industria textil, Meloni afirmó que si bien el sector avanzó en una
fuerte sustitución de importaciones en los últimos años, hay insumos que están atados al dólar, como las fibras sintéticas, las anilinas para teñir y las bases de los hilados.
“Se le está haciendo muy difícil
al sector operar de esta manera. Hay proveedores que ya están
trabajando con una expectativa de devaluación de entre el 40% y el 50%. De ese total, un60% está pasando a las listas de precios que nos envían”,
explicó Meloni.
Esto derivó, según el directivo,
“a que nos hayan aumentado los
costos y quitado previsibilidad. Los hilados nos venían aumentado un 16% en pesos en el año, en línea con la devaluación oficial. Pero
ahora, en base a las expectativas, en unas semanas nosaplicaron un ajuste extra de más
del 20%, como una forma de cubrirse”.
El titular de la influyente
organización ProTejer también advirtió que hay compañías que
abastecen al sector que están apelando a maniobras que hasta
ahora no se habían visto y que impiden avanzar con
la más mínima planificación de la estructura de costos.
“Hay proveedores que aceptan cheques para después
del 22 de noviembre y te entregan la mercadería pero ya están tomando como cotización implícita un tipo de cambio de $14. Si al momento de cobrar el cheque el dólar vale menos,
entonces se comprometen a hacerte unanota de crédito por la diferencia”, afirmó.
En el caso del sector autopartista, conformado básicamente por industrias Pymes, también
está trabajando con una divisa estadounidense por encima del valor
oficial actual.
El directivo de una de las dos
principales cámaras de esta rama de actividad, reconoció bajo estricto off the
record que “cada empresa, en función de su olfato comercial y de sus
posibilidades, ya está operando con un dólar
más alto y lo está trasladando a sus listas de precios”.
“Esto se observa especialmente
en el segmento de reposición. Aunque hayan realizadoimportaciones de insumos y
componentes al tipo de cambio oficial, están
teniendo en cuenta el costo de reposición, por lo cual fijan precios en pesos que ya contemplan
cierto nivel de devaluación”,
reconoció.
Si bien el directivo afirmó que
no hay una fórmula generalizada para todo el sector, porque es una actividad
muy atomizada y depende del nivel de exposición a los insumos importados,
“entendemos que en las últimas semanas hubo empresas que aplicaron ajustes del 20% o
30%".
En paralelo, Ponce advirtió que
parte del impacto inflacionario que
indefectiblemente provoca cualquier devaluación ya se está descontando desde ahora
porque muchasempresas debieron recurrir al mercado de “conta con liqui” para cancelar compromisos con el exterior, convalidando
así un dólar un 50% más elevado que el oficial.
“En la última semana hubo un aumento importante en el número de firmas que debió
operar a través de esta plaza, porque el Banco Central no les está
habilitando las divisas necesarias para pagarles a sus proveedores”, destacó
Ponce, que estimó que hay unas 250 empresas
importadoras que se acaban de sumar al “conta con liqui”.
“Lo único que tiene esto de
positivo es que si el próximo Gobierno avanza en un sinceramiento del tipo de
cambio, esto ya habrá sido absorbido en parte por
los precios”,
completó.
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