Mientras tanto, se aumentan las proyecciones de ventas: "Hay que tener en cuenta que muchas casas de cambios desaparecieron, con lo cual los bancos especializados y aquellos que han sacado ventaja con la operatoria virtual se pueden quedar con gran parte del negocio", advierte el gerente de operaciones cambiarias de un banco nacional.
El negocio de cambios requiere una cierta especialización, no tanto para vender dólar ahorro, sino porque junto a la liberación del cepo se comenzarán a destrabar las transferencias entrantes y salientes, que requieren documentación y limites especificos y que hoy están virtualmente cerradas.
"Estamos rearmando la tropa, el expertise del negocio de cambios es bastante específico y no se consigue en cualquier lado, muchos soldados habían partido a otras áreas y ahora estamos planeando un eventual y rápido retome de tareas", revelan en una entidad, en estricto off.
DNI y clave fiscal
¿Cómo sería la operatoria en el nuevo escenario? En la City estiman que se necesitaría el DNI y la clave fiscal, con límite bastante mayor (para las personas físicas) sin control ex-ante de la AFIP (salvo tener la clave fiscal al día) y con control ex-post de la AFIP. O sea, si la situación fiscal del contribuyente no está acorde con lo que compró, será observado.
Para turistas, que no tienen clave fiscal, la operación requerirá pasaporte y tendrá límites más estrictos. Desde ya, no sólo desaparecería el dólar ahorro, sino también el turista.
"A mediano plazo quizás volvamos al status anterior del cepo, donde AFIP autorizaba no con tope de u$s 2000 mensuales, sino en relación al respaldo de las declaraciones juradas de Ganancias e Ingresos Brutos. Creo que va a ser gradual, nosotros imaginamos que vuelve a la normalidad a mediados de año. También sería lógico que uno pueda pasar un plazo fijo de pesos a dólares, o una indemización, y que el que trae divisas del exterior se las pueda llevar (y no como ahora que lo convierten a pesos al oficial)", sostienen las fuentes de la City porteña.
Antes del cepo, el dólar oficial estaba $ 4,17 y el blue $ 4,47, con una brecha de apenas 7%. El cepo, que ya cumplió cuatro años, fue una idea llevada a Cristina Kirchner por Mercedes Marcó del Pont cuando era presidenta del Banco Central, que fue resistida por Guillermo Moreno, quien cuando era el todopoderoso secretario de Comercio Interior le dijo a la Presidenta que "esto nos va a enemistar con la clase media", según describe el libro "Las batallas económicas del kirchnerismo".

