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Por Carlos
Guyot, Claudio Jacquelin y José del Rio - En su primer día como presidente
electo, Mauricio Macri anunció que varias de sus medidas iniciales de gobierno
estarán dirigidas "a poner en marcha el país y reabrir el diálogo", y
que en los primeros 100 días se propone restablecer la confianza, empezar a
trabajar para lograr la pobreza cero.
- En 17 días asume la presidencia, ¿ya resolvió cuál será su primera
medida de gobierno?
Habrá
muchas para poner el país en marcha y reabrir el diálogo en la Argentina. El 11
de diciembre espero poder estar con los gobernadores, con los que fueron
candidatos a presidente, y decirles a todos: vamos por un país con pobreza
cero, vamos para enfrentar y derrotar al narcotráfico, que está dañándonos
tanto, vamos por una mejora en la calidad institucional.
-Los primeros 100 días de un nuevo gobierno suelen estar signados por
decisiones estructurales. ¿Cuál será para usted el principal desafío específico
de esos primeros 100 días?
Restablecer
la confianza, que es ese elemento vital que mueve a una sociedad.
Lamentablemente, el Gobierno, empecinado en sostener un relato que chocaba con
la realidad, fue redoblando la apuesta de la mentira. Eso generó una ruptura
que se tradujo en un país que no crece hace cuatro años. Que no genera trabajo.
Que va generando cada vez más tensiones en sus relaciones internas y con el
mundo. Por eso, anoche [por anteanoche] dije que no solo quiero unir a los
argentinos, sino a los hermanos latinoamericanos y al mundo, porque queremos
volver a tener relaciones fluidas, confiables, previsibles.
-El país viene de una gran división y el resultado electoral parece
cristalizarla. Eso va a requerir gran habilidad política para construir
consenso, ¿cómo lo va a hacer?
La sustentabilidad la da el apoyo
recibido de los argentinos: ellos han hecho posible lo imposible. Hace no mucho
tiempo, muchos decían que esto era imposible. Que el Gobierno era imbatible. No
sucedió. Y no sucedió en la provincia de Buenos Aires, que era el bastión más
fuerte que tenía el Gobierno. Entonces permítanme ser optimista, sentir que hoy
somos una enorme mayoría. Se vencieron la resignación y los miedos. Somos una
mayoría que dijimos «vamos por el cambio». No existe una Argentina que ocupe ese
lugar que hablábamos antes si cada argentino no se desarrolla con todos sus
talentos, poniéndonos de acuerdo en un esquema de reglas que nos permita sumar.
-¿Qué le va a pedir a la Presidenta hoy para estos 18 días de transición? ¿Qué
espera que haga la Presidenta en estos días que faltan para el 10 de diciembre?
-Espero, frente a su buena actitud
de llamarme, felicitarme y convocarme, que me diga lo normal, ¿no?, que abra
las puertas de todos los ministerios, que las personas que designemos puedan ir
a transcurrir la transición informándose, teniendo en claro un punto de
partida. Porque en la Argentina tenemos un bajísimo nivel de información. Eso
hace que estemos ansiosos por ver cuál es el estado de las cuentas, cuántas son
las reservas del Banco Central, qué son los acuerdos con China, qué son los
acuerdos con Rusia. Hay muchas cosas que queremos saber para ver en qué
dirección rumbeamos a partir de diciembre. Les he pedido a los argentinos
paciencia, porque milagros no soy capaz de hacer. Pero tengo plena conciencia
de que el tiempo cuenta. Hay mucha gente en la pobreza, nacen niños todos los
días que no tienen la correcta estimulación, como nos enseñó Abel Albino a
todos. El tiempo cuenta y hay que darle dinámica y hacer las cosas lo mejor y
más rápido posible.
- Históricamente se habló de un ministro de Economía fuerte, y generó
problemas a los presidentes. En su caso se decidió por seis, ¿cómo va a
cohesionar esos intereses y esos roles?
-Espero que trabajen en equipo. Es
mi aporte y espero cumplirlo.
- ¿La Secretaría de Comercio va a cambiar el rol?
Sí. Va a acompañar el crecimiento de
las pymes, no para interferir, porque el objetivo es bajar la inflación. Que
haya una mayor transparencia en el sistema de precios, total, absoluta y máxima
a favor del argentino, que el consumidor tenga el mejor precio. Y el producto,
la mejor calidad posible. Ése es el camino que tenemos que recorrer. Salir de
ese invento tortuoso de modelo que perdura y ha empeorado en la época de Axel
Kicillof.
¿Cuál es la principal urgencia económica?
Tener un plan que reduzca la
inflación, el gran mal que nos ha carcomido por dentro. Es una estafa de un mal
gobierno. Desde siempre. Hay que bajarla.
Usted anunció un dólar único. ¿Cómo va a resolver entre la demanda de
dólares contenida por el cepo y la oferta de dólares de los que pueden aportar
liquidando granos, por ejemplo, y no lo hacen? ¿Cuándo van a sentir que pueden
liquidar?
Cuando se restablezca la confianza.
El Gobierno, ante la pérdida de credibilidad, se sentó sobre los dólares que
quedaban. No hay alternativa. Hay que decir "ésta es la Argentina, éstas
son las reglas, estos son los compromisos. Ustedes que producen dólares, bueno,
los pueden liquidar, porque los vamos a dejar exportar, producir".
¿Pero al final el cepo se va a levantar de manera gradual o?
No, no. El cepo ya no existe. Si no
existen más dólares no hay más cepo. El cepo fue un mal parche a un problema de
fondo. Pero el parche se acabó porque el Banco Central está emitiendo señales
de que no tiene más dólares. O sea que esta discusión ya ni siquiera tiene
sentido.
¿Qué medida va a tomar para que la gente perciba que se avanza en la
lucha contra el narcotráfico y la inseguridad?
Espero que las medidas que tomemos
todos los días vayan percibiéndose como un avance. Vamos a crear instrumentos
de largo plazo, como la Agencia Nacional de Lucha contra el Crimen Organizado,
que es una organización humana que requiere tiempo, tomar decisiones concretas
y contundentes para tomar control del territorio. La inacción del Gobierno de
una década llevada a este avance. De los vuelos ilegales, de los camiones
circulando por las rutas, las barcazas por los ríos? radarizar las fronteras,
comprando los equipamientos que se necesitan y empezando a trabajar para
profesionalizar las fuerzas de seguridad de todo el país, como hicimos con la
Metropolitana en la Capital. Y tomar el control sobre los barrios más
peligrosos de entrada, para emitir una señal, que esto empieza. Es un proceso.
Pero lo importante es cambiar la tendencia, porque hoy lo que uno siente es que
cada día estamos un poco peor. Obvio, si se crean seis cocinas de paco por día
en la Argentina. Significa que estamos cada día un poco peor. Hay que pararlo.
Eso es lo que intentaremos de entrada, mostrar una contundencia, y tenemos la
enorme ventaja, como dice la maravillosa gobernadora que tiene la provincia de
Buenos Aires: vamos a trabajar los tres distritos centrales juntos.
Especialmente la provincia y la Nación, porque uno de los grandes problemas es
el Gran Buenos Aires.
¿La creación de esta agencia implica cambios en la Policía Federal, la
Metropolitana y la de la provincia de Buenos Aires?
Ésta es una agencia superior, que
hasta va a tener facultades de investigar al poder político, hasta a los
presidentes. Porque el narcotráfico, no sólo acá, en todas partes del mundo, ha
penetrado en las instituciones. Porque ellos manejan mucho dinero y ése es un
instrumento de corrupción tremendo. También tiene que tener capacidad de
proyectar e investigar. Por eso hablé de una campaña de más inteligencia que
músculo. El músculo tiene que ser cada policía provincial. Y de ahí estudiar,
ver los flujos de dinero buscando descabezar organizaciones.
¿La creación de esa agencia implica algún cambio en la estructura
judicial?
Hay reformas en estudio muy
interesantes para generar nueva capacidad de combatir el narcotráfico. Hay una
reforma muy interesante que vamos a plantear que realmente a mí me generó mucho
entusiasmo.
El oficialismo dice que no va a
tener los recursos para ocupar cargos clave en los tres distritos. ¿Qué dice frente a esto? ¿Qué posibilidad
hay de que se incorporen otras fuerzas políticas que hasta ahora no han
aparecido?
¿Con qué autoridad dicen que no
tenemos la capacidad? ¿Qué es capacidad? Tener 14 millones de pobres en la
Argentina habiendo tenido un ciclo en el cual generaron 500.000 millones de
impuestos, más 100.000 millones de deuda total pública, 600.000 millones de
dólares más de presupuesto que la década anterior, para terminar con la misma
cantidad de pobres. Con una infraestructura colapsada. Siento que no tienen
autoridad para hablar de equipo. La Argentina justamente ha adolecido todos
estos años de equipo. En la Argentina hay mucha gente capaz que, por primera
vez, se va a animar a comprometer en participar en el servicio público: esto es
lo revolucionario. Además de los buenos dirigentes de Cambiemos, los peronistas
preparados que encontremos se puedan sumar.
Recién hablaba de lo sencillo que es
para usted el tema de los dólares y resolver el cepo. ¿Qué va a pasar con los
fondos buitre? ¿Cuál es la prioridad?
Tampoco sencillo. Si los demás
países del mundo lo han logrado, 99 de cada 100 no tienen inflación de dos
dígitos y ninguno tiene cepo.
¿Pero ahí hay diferencia entre el corto y el largo plazo?
Es el mismo desafío. Esto no va a
ser de un día para el otro. Necesito tener un gradualismo intentando acompañar
el proceso y no trayendo una recesión. Lo que queremos evitar es que otra vez
caigamos, o se agudice, la recesión en la cual ya estamos. Acá el desafío es
que arranque la Argentina y lo antes posible volvamos a crecer.
¿Tiene conocimiento el grupo de bancos que tienen una propuesta para
resolver el tema de los fondos buitre?
Sí, escuchamos muchas alternativas.
Vamos a ver por cuál vamos. Creo que lo prioritario no pasa por eso. La
Argentina tiene que ser un país reconocido unánimemente como un país cumplidor,
que realmente es previsible y confiable. Y éste es un tema pendiente, que
lamentablemente el Gobierno trabajó muy mal y ahora hay que terminarlo. Vamos a
hacerlo mejor que lo que se ha hecho con el Club de París y con Repsol. Vamos a
conseguir defender los intereses de los argentinos.
A fin de año crecen las demandas sociales, más para un gobierno nuevo.
¿Qué va a hacer para evitar esa conflictividad?
Estamos trabajando en el tema. Y
confiamos en que vamos a sortear la Navidad? ésta es una Navidad distinta. Es
una etapa nueva, de mucha alegría y mucho entusiasmo. Mucho más allá de una
elección, todos sentimos que estamos frente a una nueva oportunidad y ese clima
va a condicionar mucho a aquellos que quieran jugar a la extorsión, a las
avivadas, porque muy pocas de esas cosas fueron espontáneas.
Néstor Kirchner tenía los superávits
gemelos. Hoy hay déficit. ¿Hay que corregir ese déficit?
Obviamente.
¿Cómo? Ajustando gasto?
[Interrumpe] Ése es un país que es
sustentable, que es fuerte. Se discute el mercado o el Estado. El siglo XXI es
el mercado equilibrado por un Estado fuerte. La falencia de la Argentina hoy es
que su Estado colapsó. La defensa del valor de la moneda, la infraestructura,
compromisos internacionales? tenemos que recrear ese Estado fuerte. Éste es el
desafío. Para eso hay que tener la fortaleza de no depender.
¿Cómo se ordena?
Trabajando sobre el presupuesto. Y
ver renglón por renglón qué es lo que está pasando. Hubo una enorme incapacidad
porque recursos no le faltaron a este gobierno. Duplicó la carga tributaria. Es
el gobierno que más impuestos cobró en la historia argentina. Hemos tenido un
administrador muy ineficiente.
En ese sentido, ¿qué va a hacer con los subsidios?
Cuidarlos para aquellos que los
necesitan. Me comprometí a un sistema de tarifas justo y equilibrado. Iremos en
esa dirección. Ahí vamos a encontrar la solución también al problema de la
falta de inversión que hace que los servicios se vayan deteriorando día tras
día. Estamos en diciembre, todos sabemos que si la temperatura sube van a
volver los cortes. Lo que es más grave aún, todos sabemos que en la mayoría de
las provincias la expansión económica está limitada por la falta de energía.
Necesitamos crecer, necesitamos generar trabajo. Y la Argentina no tiene una
oferta energética segura y diversa. Producto de la mala política energética que
tuvo este gobierno. Pésima. Los ex secretarios de Energía se juntaron alrededor
de una mesa, aún sin llevarse bien entre ellos, para prender las alarmas. Hace
cinco o seis años. Y el Gobierno no escuchó. Y llegamos a este nivel, ¿no?
Maximizando la exportación, teniendo severos problemas de suministros.
En la campaña mencionó que la pobreza sería una prioridad en su
gobierno. Hoy, los planes sociales enfrentan ese problema. ¿Qué decisiones va a
tomar al respecto?
Van a continuar. Como lo dije. No
cambié porque pasaron 24 horas. Claramente. Pero también sabemos que toda esa
gente está esperando una oportunidad para volver a trabajar. Mi compromiso con
ellos va mucho más allá, es que ellos y sus hijos van a tener un futuro
distinto.
¿Le preocupa la ansiedad que hay por las soluciones? La mitad de un país
le pide una solución y la otra mitad, que no cambie nada.
No, yo creo que la mayoría pide una
solución ya. Todos saben que así no podemos seguir. Pero, bueno, habrá que
administrar la ansiedad. Lo entiendo. Soluciones milagrosas no hay para
nuestros problemas, no hay ningún ser infalible que todo lo sepa. Yo les dije:
no me voten si pensaban que era el infalible porque no lo era. Lo que sí creo
es que todos los días podemos estar un poco mejor. A eso me comprometí: a que
cada día vamos a ir progresando.
¿Ya tiene los nombres que propondrá para la Corte Suprema?
Me han mostrado una larga lista y
todavía no hemos elegido los candidatos. Creo que es importante completar esta
Corte y tiene que ser una señal por la calidad de las personas a convocar.
Tienen que ser personas incuestionables: la única condición que tienen que
cumplir es que no sean amigos ni conocidos míos. Que sean absolutamente
independientes, que defiendan la Constitución nacional. Tienen que ser
constitucionalistas. Te lo digo como ingeniero. Hay que defender la
Constitución nacional.
¿Cuándo anunciará al resto del gabinete?
Esperamos esta semana ir presentando
a varios de los ministros. Pero todo esto va a una velocidad? Éste ha sido un
calendario electoral enloquecedor. Bueno, otro capítulo a revisar es una
reforma electoral que le dé más transparencia a la política. Menor necesidad de
recursos, más acceso a hacer política.
¿Va a haber un lugar para los partidos que integraron la coalición en
ese gabinete?
He tenido la durísima pérdida la
semana pasada cuando Ernesto Sanz me avisó que ponía un stop en su vida dándole prioridad a lo
personal. Y la verdad que en ese lugar me dejó sin argumentos, porque yo soy
uno de los que reivindican que la vida personal, la familia, es lo más
importante. Para mí era una persona fundamental, yo había adquirido un enorme
nivel de confianza y el respeto que siempre le había tenido. Y aparte de
afecto. Así que? era nuestro ministro de Justicia. Tengo un único compromiso
con la gente como mandatario: convocar a los mejores, que para eso me
eligieron. Y lo voy a hacer con honestidad. Independientemente de qué partido
sean, pero creo que realmente muchos van a venir por primera vez a la política.
En campaña visitó a más de 100
familias en el país. ¿Qué aprendió usted en esos encuentros?
Muchísimo. Porque los seres humanos
somos únicos. Todos vemos cosas distintas. El famoso tema del vaso medio lleno
y el vaso medio vacío. Y ver la realidad a través de sus ojos me nutrió. Me
hizo entender la importancia de incluir, de escuchar, de buscar lo mágico, lo
maravilloso que tiene que tener este proceso es que logremos que cada argentino
sienta que él es protagonista, que sin él no lo vamos a poder hacer. Hasta a
aquel que se sienta olvidado porque hace siete u ocho años que tiene un plan
como vida, vamos a decirle "te necesitamos, vos tenés que ser parte".
¿Qué cambió de ayer, cuando se confirmó que había triunfado, a hoy, que
es el presidente electo?
No sé. Está todo cambiando dentro
mío, desde mi persona. Pero intento que la esencia sea la misma, porque
entiendo que hay un rol, que hay como una cosa simbólica, pero yo necesito
estar acá con los pies sobre la tierra para tomar las decisiones correctas y no
fallarles a las personas que confiaron. Intento que todo esto que les pasa
también a ustedes no me afecte a mí en mi capacidad de conducir y estar atento
a todo lo que pasa. Iremos acostumbrándonos a este nuevo rol porque,
claramente, no hay una universidad para ser presidente. Yo siento que me
preparé como pocos en la vida, porque hice muchas cosas a lo largo de mi vida y
no llegué, como pude haber llegado, en 2003 por casualidad. Me acuerdo de que
fui a Olivos, llevado por mi amigo Ramón Puerta, a una reunión con Duhalde, y
Duhalde me ofreció ser su candidato a presidente. Justo antes, el penúltimo,
después vino Néstor. Le dije que no porque yo creía como ingeniero que uno
tiene que prepararse para las cosas. Que había que entender que había un
sistema, cómo funcionaba, que tenía la vocación para ser el alcalde en una de
las ciudades más lindas del mundo. Y la verdad que nunca me arrepentí. Muchas
veces me preguntaron: "¿No te arrepentiste?". Y no, porque si esto
tiene que ser, tiene que ser por causalidad, no casualidad. Suenan igual, pero
son muy distintas, muy distintas.
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