Por ELIZABETH PEGER - Con mucha cautela y expectativa el sindicalismo peronista transitó el día después del triunfo electoral de Mauricio Macri. Mas allá de unas pocas voces que prometieron consenso y diálogo al sucesor de Cristina Fernández, la mayor parte de la dirigencia de todas las vertientes sindicales se llamó a silencio a la espera de los próximos pasos del electo Presidente. Dos cuestiones centrales motivan la actitud de los gremios: conocer de primera mano las propuestas concretas de Macri en materia socio-laboral, para lo cual aguardan una convocatoria del futuro mandatario, y la definición del perfil de quiénes ocuparán áreas claves en la temática de interés específico del sindicalismo, empezando por la elección del nuevo ministro de Trabajo.
"Nadie va a mover nada por ahora, no es momento para gestos públicos, hay que esperar", indicó ayer un referente de la primera línea de la CGT oficial, que conduce Antonio Caló, quien posee desde hace tiempo buen diálogo con Macri. En ese sector afirmaron que "mucho no se conoce" respecto de las medidas que el sucesor de Cristina impulsará en materia laboral, pero remarcaron que "estará obligado a sentarse a dialogar con todos" los gremios para articular consensos.
Al respecto, desde la central más cercana al kirchnerismo señalaron que aún no hubo contactos con el macrismo tras el ballottage, pero confían en que "seguramente habrá alguna convocatoria para la próxima semana".
Más entusiasmo mostraron ayer entre la dirigencia de la CGT disidente de Hugo Moyano, donde a tono con los gestos auspiciosos de su jefe sindical en favor del candidato de Cambiemos previo a la elección del domingo prevén un posible encuentro con el futuro presidente esta misma semana. Allí interpretan que el camionero tendrá una ventaja importante sobre el resto de la dirigencia sindical en la relación con el futuro gobierno y suponen que ello le permitirá ejercer cierta influencia en las designaciones en áreas estratégicas para el sindicalismo.
En ese sentido, el moyanismo está expectante en la definición de quien sucederá a Carlos Tomada tras doce años de gestión en la cartera laboral. Allí los nombres que se mencionan con más fuerza son el actual diputado Jorge Triaca, hijo del fallecido dirigente del gremio de plásticos y ex ministro de Carlos Menem, y el de Ezequiel Sabor, actual subsecretario de Trabajo del gobierno porteño y de diálogo aceitado con la dirigencia gremial. Ambos nombres, sin embargo, generan algunas dudas en ambas centrales gremiales, donde destacan que Macri no dio indicios sobre el futuro de ese Ministerio, por lo que no descartan que algún tapado o una figura más cercana al mundo sindical termine ocupando el actual cargo de Tomada. Otras áreas cuyo futuro resulta de sumo interés para Moyano y gran parte de la dirigencia gremial son el Ministerio de Transporte y la definición de la cúpula de la Superintendencia de Salud, el organismo encargado del reparto de recursos a las obras sociales sindicales.

