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Por Francisco
Jueguen - El principal temor de las empresas no se
cumplió: un día después de las elecciones presidenciales, el dólar necesario
para importar insumos para la industria no desapareció, por lo menos no del
todo. Sin embargo, varias multinacionales que solían tener un cupo diferencial
-justificado por la magnitud de sus operaciones diarias- recibieron un ajuste
de la cantidad de divisas, que llegó hasta el 50 por ciento.
Dos
grandes empresas confirmaron esta situación a LA NACIÓN. No obstante, este
escenario no se generalizó, como sí había sucedido días atrás con la reducción
general del cupo diario de divisas para operar en comercio exterior notificada
por el Banco Central, a través del WhatsApp, a los bancos comerciales.
La incertidumbre
se profundizó ayer y ganó una mayor porción de la escena. Lo que más preocupa
es que el diálogo con el Gobierno definitivamente se extinguió, contaron varias
firmas. LA NACIÓN quiso obtener una opinión de la Secretaría de Comercio, pero
no hubo respuesta.
"Hoy
[por ayer] a nosotros nos recortaron de US$ 175.000 a US$ 88.000", se
alarmaron en una importante alimentaria global. Lo mismo le pasó a una compañía
del rubro eléctrico. "Vos lo escuchabas ayer a Axel Kicillof [por el
ministro de Economía] y la Argentina es Suiza. Esto es un gran quilombo",
agregó un importante importador, que criticó la falta de actividad del área que
gestiona Mariana González, la Secretaría de Coordinación Económica y Mejora de
la Competitividad, encargada de administrar divisas en tiempos de gran escasez.
Varias
automotrices se quejaron de que reciben incluso menos de los US$ 50 millones
mensuales que distribuye el Gobierno. "Estamos en US$ 30 millones",
dijeron en una terminal europea. "Esto está hecho para que en enero, con
nuevo presidente, tengamos que parar", afirmó.
En
el primer trimestre del año las terminales recibían US$ 130 millones mensuales;
en el segundo, US$ 160 millones; en el tercero lograron US$ 189,9 millones,
pero ese último acuerdo sólo se respetó una semana. Enseguida bajó a US$ 133
millones y llegó a los actuales US$ 50 millones mensuales. Se trata de una
rebaja feroz de 75% del cupo en el último trimestre del año.
"Estamos
mejor de lo esperado, nos imaginábamos que íbamos a tener cero dólares",
ironizó un ejecutivo del sector automotor. "Todos pueden tener problemas
de producción en la medida en que no haya señales claras en los próximos días
con respecto a la deuda que tienen las terminales y sin que les aseguren un
flujo. Sin eso es difícil programar hacia adelante", agregó.
Las importadoras
de autos directamente dejaron de tener cupo. "Todas están impactadas en
cuanto a volumen. Algunas directamente se endeudaron para seguir trayendo
mercadería", contó un operador.
En las
autopartistas, que perdieron 5000 empleos en dos años, la situación no es
generalizada, pero afecta a cerca de 15 de las grandes firmas. En este sector,
la falta de dólares golpea tanto como la cada vez más dilatada aprobación de
declaraciones juradas anticipadas de importación (DJAI). La situación llevó
incluso hace una semanas, en un encuentro sobre el mercado de reposición, a que
uno de los expositores revelara en público lo que era un secreto a voces:
"Mientras tomábamos café, me contaron que no hay baterías".
El cuestionado
Indec vuelve a ser un escollo. Los importadores no pudieron actualizar el monto
de la deuda con sus proveedores del exterior porque el organismo aún no publicó
el informe trimestral de pagos que debió difundir a comienzos de este mes.
Estiman que ya supera los 9000 millones de dólares.
Los problemas se
multiplican también en otras industrias. Por ejemplo, las empresas petroleras
se suman a los actores con problemas para pagar compras en el exterior. Esas
dificultades alcanzan incluso a YPF, la mayor compañía del país y bajo gestión
estatal. Tanto es así que la semana pasada un barco de bandera belga cargado
con crudo de Nigeria estuvo deambulando por las costas del Atlántico -frente a
Bahía Blanca- a la espera de que el BCRA autorizara el pago, estimado en poco
más de 50 millones de dólares. Había sido contratado por YPF por cuenta y orden
de Enarsa.
Las fuentes
informaron que ayer deberían haberse girado los dólares, pero nunca llegaron.
Hoy se cumplen siete días desde que el barco navega sin rumbo y con la cuenta
impaga. El costo de la escasez es elevado: alcanza los US$ 40.000 diarios, que,
tarde o temprano, pagarán todos los argentinos.
Alerta por un nuevo impuesto
La Coordinadora
de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) se reunió ayer para
analizar los resultados de las elecciones y la conformación del nuevo gabinete
económico. Además, con cierta alarma, pero sin precisiones de lo que viene,
debatió sobre la intención del diputado de La Cámpora Mauricio Gómez Bull de
presentar un proyecto complementario para financiar la llamada Asignación
Universal por el Deporte, que gravaría los alimentos y el tabaco.
"Hay una
posición de rechazo absoluto a medidas tributarias de esta naturaleza aplicadas
sobre el sector productivo", afirmó a LA NACION Daniel Funes de Rioja,
presidente de Copal, sobre lo que se cree es la intención de Gómez Bull.
Incluso Coca-Cola difundió ayer un comunicado de prensa para destacar su aporte
a las economías regionales, hoy fuertemente golpeadas.
Un informe del
Iaraf, publicado por LA NACION, estimó el sábado pasado que de cada $ 100
gastados en alimentos alrededor de 40 quedan en las arcas estatales por los
impuestos. La presión subió 25% en 15 años.
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