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Por Florencia Donovan - El Banco Central (BCRA) pierde las reservas pero
no las mañas. Una vez más, apremiado por la escasez de dólares, optó por la
política del garrote para cerciorarse de que los grandes bancos estuvieran
vendiendo sus bonos y futuros de dólar para encuadrarse en la norma que publicó
hace apenas una semana y cuya aplicación la banca nacional está intentando
frenar en la Justicia.
Según confirmaron a LA NACION fuentes del mercado, la entidad que
preside Alejandro Vanoli envió ayer inspectores a las mesas de dinero de los
principales bancos para intimidar a los operadores apenas comenzaba la rueda.
"Buscaban ver cómo desarmabas la posición de futuros. Si los contratos se
los vendías a una vinculada lo objetaban", aseguró el operador de un banco
nacional. "Si uno no cumple la norma puede tener un sumario penal
cambiario, lo que es un gran dolor de cabeza", continuó la fuente, con la
condición de no ser identificada.
El mismo fin de semana de la segunda vuelta electoral, el BCRA difundió
tres nuevas normas que apuntan a recortar a un tercio las posiciones en moneda
extranjera de los bancos. La autoridad monetaria estableció que los bancos
deben reducir sus tenencias en moneda extranjera del 30 al 15% de su patrimonio
para ayer, y al 10% para el 9 de diciembre. Para ello, varias entidades deben
vender parte de los dólares propios que tienen en cartera (no los de los
depositantes), bonos en moneda extranjera y contratos que hubieran suscripto de
dólares a futuro.
Los bancos nucleados en Adeba, la asociación que representa a las
entidades privadas de capital nacional, presentaron un pedido de amparo en la
Justicia, ya que aseguran que, ante una devaluación, la norma del BCRA les
provocará un fuerte deterioro patrimonial. Mientras que las entidades
internacionales, asociadas a ABA, optaron por la vía administrativa, y enviaron
una carta de reclamo al Central.
Pero, hasta ayer, la Justicia no se había expedido al respecto. Con lo
cual las entidades estaban obligadas a adecuarse. "La orden es que aunque
salga el amparo vamos a cumplir", señalaba ayer a LA NACION, el
responsable de cambios de una entidad de segunda línea. "De todas formas,
todos los bancos están viendo de qué manera adaptarse sin vender todo",
confió.
En la City se viven días de gran tensión. A medida que el Central
derrocha sus últimas municiones -ayer las reservas bajaron US$ 149 millones de
dólares y acumularon una caída de $ 1365 millones en noviembre-, en el mercado
se asienta la idea de un ajuste del tipo de cambio apenas asuma el próximo
gobierno.
En los bancos prevén que la demanda de dólares para ahorro, en la
ventanilla que vuelva a abrirse a partir de hoy, sea incluso mayor a la de los
meses anteriores. Ayer, el dólar oficial terminó a $ 9,70, 0,10% por encima de
su cierre del viernes, mientras que el billete en el paralelo descendió 1,47% a
14,74 pesos.
Pero además existe gran preocupación por lo que pueda suceder con los
más de US$ 17.000 millones que el BCRA vendió en contratos de dólar a futuro.
Según estimaciones del Crédit Suisse, ante una devaluación, el próximo gobierno
podría tener que emitir $ 70.000 millones sólo para pagar los contratos de
futuro de dólar que la actual administración viene vendiendo a precio regalado.
"Se cree que el próximo gobierno va a pagar los futuros y que no va
a haber un bono porque quieren respetar los contratos. Pero eso sí, vamos a
tener que dejar los pesos encajados en el BCRA o congelados de alguna manera,
para evitar que semejante emisión se vaya a precios", especuló otro
operador.
Simbólicamente,
vuelve a operar hoy el Rofex
El mercado de futuros cambiarios rosarino (Rofex) reanudará finalmente
hoy su actividad, aunque con límites a la cantidad y precios de los contratos
que bien pueden reducir a esa operatoria a niveles simbólicos. Según el
comunicado emitido el viernes por ese mercado y su cámara compensadora, desde
ahora los agentes no podrán registrar más de 500 nuevos contratos (por hasta
US$ 1000 c/u), lo que supone una limitación de las operaciones a un nivel entre
6 y 7 veces inferior al que tenían antes de los "feriados". Además
sólo se permitirá una fluctuación máxima de 0,80% en los precios respecto del
día hábil anterior para acotar la volatilidad y evitarle un esfuerzo mayor de
intervención al BCRA.
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