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Por Diego Cabot - Finalmente, los rumores de la semana pasada se
confirmaron ayer. Isela Costantini, actual CEO de la filial local de General
Motors, será desde el 1° de enero la presidenta de Aerolíneas Argentinas.
La ejecutiva, de 44 años y nacida en San Pablo, se sentará en uno de los
sillones calientes que deja la administración de la presidenta Cristina
Kirchner. Le tocará lidiar con un déficit que hasta el 31 de octubre fue de
4308 millones de pesos, algo así como 11,9 millones diarios.
Pero la complejidad de la firma no termina ahí. En julio de 2009, cuando
el actual presidente, Mariano Recalde, asumió, la empresa área se convirtió en
el primer laboratorio de ensayo en gestión que tuvieron los dirigentes de La
Cámpora. Desde entonces, la política predominó en las decisiones de Aerolíneas.
Costantini tendrá bajo su cargo otras compañías que forman parte del
conglomerado. Además de Austral Líneas Aéreas, enfocada en vuelos de cabotaje y
regionales, pertenecen al grupo Jet Paq, dedicada a cargas domésticas y
pequeñas; Aerohanding, que provee servicios de rampa a los aviones propios, y
Optar, la operadora mayorista de turismo de las dos empresas.
Pese a las promesas del malogrado candidato a jefe de gobierno porteño
de llegar al equilibrio en 2012, el rojo en sus cuentas siempre acompañó la
gestión camporista. Desde el inicio, cuando el actual ministro de Economía,
Axel Kicillof, era el gerente financiero, la compañía jamás pudo dejar de
depender de los subsidios del Tesoro. La cuenta superó los 3200 millones de
dólares en estos años. Ayer, por caso, el Poder Ejecutivo envió otros $ 746
millones para lubricar las cuentas de la empresa que, según proyecciones,
terminaría el año con un déficit de $ 5400 millones.
Es verdad que en los últimos años la compañía no tuvo grandes conflictos
sindicales pese a tener media docena de gremios con representación en la firma.
Sin una visión comercial en la conducción, la mayoría de las amenazas de
medidas de fuerza se acallaban con dinero del Tesoro.
La ejecutiva deberá romper con un vicio que tiene la empresa. Por su
estructura de costos es una compañía que cuanto más vuela, más pierde.
"Bien gestionada, es una empresa con enorme potencial por su nombre, su
prestigio y la capacidad técnica de su gente. Eso sí, va a hacer falta un
compromiso de la empresa, los gremios y el gobierno para darle tiempo a
Aerolíneas y luego abrir el mercado a una competencia sana y beneficiosa que
genere mas oferta y mas empleo", opinó Diego Fargosi, director de la
empresa durante la gestión Marsans.
Según el último plan de negocios 2015-2019 presentado en enero pasado
por la consultora internacional Oliver Wyman, luego de seis años de gestión
estatal recomienda que aún se deben reducir los costos, aumentar la
productividad, bajar el nivel de cancelaciones. La firma contratada por Recalde
dice que los costos de tripulación son 40% mas altos que lo previsto. Además,
una crítica que se le hace desde mucho antes que la gestión camporista es que
no se ha potenciado ni invertido en carga. La empresa, pese al discurso de sus
dirigentes, jamás apostó a las parte productiva de las economías regionales. El
arándano en Tucumán o las frutas rojas del Sur viajan al exterior en cargueros
de LAN.
En una comparación con América latina, dice la auditoría que los costos
son más altos que las líneas aéreas de la región y que la utilización diaria de
la flota es 20% menor que sus colegas. La flota de Aerolíneas está compuesta
por 52 aviones, de los cuales 39 son Boeing 737, y 13, Airbus 330 o 340. La
mayoría están en leasing, contratos caros que seguramente serán motivo de
revisión. Austral tiene listados 22 Embraer 190, además de dos más (algo más viejos)
que llegan estos días y que no son pocos los que se preguntan por la necesidad
de sumar flota.
La empresa tiene 190 empleados por avión mientras British Airways suma
140 y Latam, 150. Entre 2009 y 2014, la compañía pasó de 1070 a 1400 pilotos y
tiene 20 pilotos por aeronave. En LAN, el indicador es 12; en Copa, 11; en
Iberia, 13, y en American, 11. Cada piloto voló 340 horas en 2014, mientras que
en LAN el promedio es de 690 horas; en Copa, 680; en American, 550; en Iberia,
410, y en United, 530.
Costantini tendrá otro desafío. Recalde y los suyos manejaron la
regulación a su modo. Los despachos de la compañía aérea funcionaron como una
Secretaría de Transporte Aerocomercial de hecho. De allí salieron normas a
medida de la empresa. Será cuestión de tiempo comprobar si esa función estatal
sigue delegada en una empresa.
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