Tras más de una semana sin aperturas de nuevas posiciones, el Rofex intentaba ayer volver a operar con restricciones que pusieran coto al BCRA. Se operaba con una fluctuación máxima de precios del 0,8% diario para controlar la oferta y un límite de 500 contratos diarios nuevos por agente, con el objeto de poner un freno en la demanda.
Sin embargo, las restricciones apenas si pudieron aplicarse porque la CNV sorprendió imponiendo un "feriado" similar al que llegaba ayer a su fin. A través de la Resolución 17.909, decidió suspender "transitoriamente" y por tiempo indefinido la apertura de nuevas posiciones en dólar futuro en Rofex.
Mediante un comunicado la CNV explicó que basó su decisión en una denuncia de legisladores de Cambiemos consiguió la imputación del presidente del BCRA, Alejandro Vanoli, y de su directorio por las operaciones en futuros. La judicialización del mercado, dijo la CNV, "desvirtuó" al instrumento. Más desde que funcionarios del Gobierno electo adelantaron que planifican una "sustancial modificación del tipo de cambio" tras asumir el 11 de diciembre.
La respuesta del Rofex al cierre fue ampliar las garantías obligatorias para operar en futuros. La ampliación se aplica a futuros pactados hasta el 2 de noviembre pasado, es decir, para posiciones ya abiertas, no para las nuevas.
"Lo que estamos haciendo es aumentar el monto de las garantías que tienen que poner aquellos participantes con posiciones vendidas, y sobre todo para posiciones de gran tamaño", dijo a El Cronista Diego Fernández, gerente general del Rofex tras una reunión de directorio de ese mercado y de Argentina Clearing convocada especialmente.
Aunque Fernández omitió mencionarlo, el BCRA es prácticamente el único agente con posiciones vendedoras: todos los demás compran lo que la autoridad monetaria vende barato, algo similar a lo que pasa con el dólar ahorro. Y si la norma golpea más a quienes tienen posiciones grandes, Vanoli y los suyos vuelven a ser los más golpeados ya que tienen unos u$s 12.000 millones vendidos en esa plaza según estimaciones a mano alzada del mercado.
Como resultado de los cambios en las reglas de juego el BCRA deberá poner plata. Operadores del mercado no lograban llegar a una cifra ayer, ya que la garantía es distinta según el plazo de contrato y es más severa cuando las posturas son más grandes. Con lo cual habría que conocer cada contrato en manos del BCRA para estimar el costo.
Pero si la ampliación aplicada fuera del 22% es decir, la que se impuso al plazo de diciembre, que es el que menor aumento tuvo la autoridad monetaria debería poner no menos de $ 7.000 millones más para alcanzar el nivel de garantía requerido (la mitad de eso en efectivo, el resto en activos).
Claro que si al BCRA eso le pareciera demasiado oneroso podría salir a comprar los propios futuros que vendió. De esa manera lograría "cerrar posiciones" y no tener que ampliar tanto sus garantías. El feriado de la CNV impide nuevas posturas, pero no reventas. El costo de hacer esto, sin embargo, estaría en que los precios de los contratos subirían, lo que iría contra los objetivos oficiales.
Todo el sentido de la intervención de Vanoli en futuros ha sido desinflar expectativas de devaluación.
Gracias a la intervención oficial el contrato de dólar al 31 de diciembre se pacta a $ 9,98 en el Rofex, mientras que el de dólar contra pesos está $ 13,90 en Wall Street para esa misma fecha. El de febrero vale $ 10,55 aquí y $ 15,30 en los Estados Unidos. Esta diferencia se explica exclusivamente por las ventas oficiales, ya que el BCRA vende a un precio mucho más bajo del que pactan los privados en Nueva York.
Si Vanoli decidiera salir a recomprar, los precios locales se acercarían a las expectativas de devaluación de mercado, porque los privados no le venderían al mismo precio que el les ofreció. Si no lo hiciera, tendría que pagar una cuenta enorme para cubrir las garantías.

