El economista brasileño destaca que la Argentina logrará la adhesión necesaria para salir del default, aunque cree que seguirá la incertidumbre por los juicios que se avecinan. Edmar Lisboa Bacha, Consultor Senior del Banco Itaú-BBA, fue uno de los creadores del Plan Real, el programa económico que terminó con los altos índices de inflación en Brasil, y que a diferencia del modelo de Convertibilidad aplicado en la Argentina, no dolarizó la economía. En entrevista telefónica con El Cronista, el economista liberal de 62 años nacido en Lambari –Minas Gerais–, que que alguna vez definió a su país como Belindia, porque un sector de la sociedad vive como en Bélgica y otra gran parte como en los lugares más pobres de la India, asegura que el canje de la deuda local va a contar con la adhesión necesaria, y que por eso en un principio va a ser calificado como un éxito. "Pero van a llegar los juicios y por lo tanto la incertidumbre", advierte.
–¿Brasil es el tigre que se ve desde la Argentina o el elefante del que hablan muchos de sus habitantes?
–Brasil es un país que logró controlar la inflación, que crecerá como el promedio del mundo en 2005, con un presidente que ganó confianza en los mercados. Este año las exportaciones aumentarán cerca de 2%, porque el crecimiento del país va a estar volcado a la demanda interna.
–¿Eso alcanza para dejar de ser Belindia?
–No, Brasil es Belindia, aunque el gobierno esté trabajando en la forma correcta. Aquí son varios años de errores que no se pueden solucionar de la noche a la mañana. Brasil es más Belindia que la Argentina.
–¿Cuáles son los otros problemas que usted ve?
–En síntesis, le puedo decir que Brasil cuenta con mucho trabajo informal, que el costo de contratar gente es muy alto y que el sistema judicial es muy malo. La Justicia no resuelve ninguna disputa comercial y eso hace imposible cobrar. Como la gente se da cuenta de eso, muchos aprovechan. Aquí lo llamamos inmunidad civil.
–Algunos industriales argentinos dicen que si a Brasil le va mal la Argentina se perjudica, y que si le va bien, sólo se beneficia Brasil.
–No es tan así. A los dos países le va mejor cuanto mayor sea el comercio entre ambos.
–Sin embargo el Gobierno argentino tuvo que introducir restricciones porque las importaciones de electrodomésticos subieron más del 100% en un año.
–En principio, dentro de la legitimidad, debe comerciarse el máximo posible. Hay que encontrar mecanismos pragmáticos para solucionar los problemas de fondo. Además, los gobiernos deben invertir más en investigación básica. Pero en definitiva, la Argentina debe preocuparse por exportar más y no por importar menos.
–Pero Brasil protegió desde siempre a su industria, ¿por qué la Argentina no debe hacerlo?
–La protección de la industria provocó en Brasil la concentración de la riqueza y acrecentó las grandes desigualdades sociales. Por ejemplo, proteger el café agravó la herencia esclavista de la concentración del ingreso, porque usó la mano de obra intensiva, aprovechando las masas de pobres de baja calificación provenientes del nordeste del país.
–¿Acaso la poderosa industria brasileña no es producto de esa protección?
–Le repito, la protección sirvió para aumentar las desigualdades. Hoy seguimos teniendo un San Pablo rico y un nordeste extremadamente pobre.
–¿No cree que hay que agregarle valor a las exportaciones?
–Digo que no hay que preocuparse por producir todo. Hay que concentrarse en los sectores más competitivos.
–La Argentina acaba de presentar la oferta de canje de la deuda ¿Espera un éxito o un fracaso?
–El canje de la deuda va a tener la adhesión necesaria, por lo tanto en un principio va a ser calificado como un éxito. Pero luego va a aparecer los juicios y por lo tanto la incertidumbre.
–¿Cuáles son los otros frentes que tiene la Argentina?
–No está claro cómo va a hacer para atraer inversiones extranjeras. Luego tiene que lograr un nuevo acuerdo con los organismos multilaterales, que básicamente consistirá en estirar los plazos de pagos. Además, debe solucionar los problemas con las privatizadas. |