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En la charla que ambos mantuvieron el último
martes en el Hotel Emperador, Mauricio Macri fue directo con Martín Lousteau:
"Tenés que ayudarme a reinsertar a la Argentina en el mundo", le
pidió.
El encuentro entre el presidente electo y el
economista coronó una negociación previa que Lousteau mantuvo con dirigentes
cercanos a Macri.
Lousteau viajará a Washington con aquella
misión específica, y que a su vez se divide en tres capítulos:
● El primero tiene que ver con el default, que el Presidente electo prometió
dejar atrás. Lousteau es un dirigente de alto perfil, con aceitados contactos
con Wall Street y con dirigentes políticos en los Estados Unidos.
Esos lazos políticos fueron armados en los
últimos años: mientras fue ministro de Cristina tuvo a su cargo una negociación con el ex secretario del Tesoro estadounidense Henry Paulson sobre la
manera en que la Argentina podría volver del default con el Club de París sin
un previo acuerdo con el Fondo Monetario.
También ganó contactos cuando, el año pasado,
viajó a Washington junto a otros legisladores, para convencer a congresistas
americanos de lo injusto del fallo de Thomas Griesa.
En aquel viaje de junio de 2014, Lousteau hizo un buen vínculo con Federico Sturzenegger, el designado titular del Banco Central.
En este capítulo, también se anota la relación
de la Argentina con los organismos multilaterales, con quienes el flamante
embajador designado también forjó buenos vínculos.
El país mantiene quebrado el vínculo con el
Fondo Monetario desde hace nueve años, cuando Néstor Kirchner canceló la deuda
con el organismo.
● El segundo capítulo se orienta a la misión que Macri le pidió a Lousteau: conseguir inversiones de las principales compañías de los Estados Unidos.
En el equipo económico del PRO estiman que, en
relación con lo que sucede en el resto de la región, la Argentina está
sub-invertida en unos u$s15.000 millones por parte de compañías extranjeras.
Macri confía en seducir a esos capitales desde el vamos, y le pone todas las fichas a Lousteau como un
interlocutor permanente con los poderosos conglomerados estadounidenses.
Una de los puntos que empezará a analizar el
futuro funcionario tiene que ver con todas las trabas comerciales que la
Argentina impuso en los últimos años.
La idea no es desarmar aquéllas que sirvan
para proteger el mercado interno pero Lousteau querrá escuchar las barreras que
impiden a esas compañías traer inversiones a la Argentina, más allá del tipo de
cambio atrasado.
Lo primero que escuchará, sin dudas, referirá al "cepo": el
impedimento de las compañías de sacar del país las divisas que producen.
El presidente electo confía no sólo en la
instrucción técnica del economista sino también en sullegada política. Lo
cree un dirigente con una enorme capacidad por comunicar. Una variable que el
macrismo le otorga una relevancia importante.
● El tercer capítulo, precisamente, tiene que ver con la cuestión política.
"Martín nos va a ayudar a mejorar la
imagen del país. La Argentina fue condenada a la irrelevancia en el concierto
internacional, en los últimos años. No fuimos socios fiables para los Estados
Unidos, y llegó el momento de reestablecerlas", consideró un dirigente de
la mesa chica del PRO, en diálogo con iProfesional.
Lousteau, no caben dudas, se convertirá en una
pieza clave del armado de Macri para lograr su objetivo número uno: conseguir dólares para
abastecer las reservas del Banco Central lo más rápido posible.
Los contactos con los principales bancos de
inversión de Wall Street ya se iniciaron. El gobierno entrante negocia una
línea de crédito con los bancos JP Morgan, Bank of New York, Deutsche y HSBC.
El objetivo es reunir un piso de u$s5.000 millones. La
traba principal es el default impuesto por el juez Griesa.
Por ese motivo, un capítulo principal refiere
a la cuestión legal del eventual crédito. Los bancos, obviamente quieren una
especie de reaseguro de que podrán cobrar. Deben hacer un contrato muy prolijo
para que no sea objetado por sus accionistas.
La urgencia del flamante equipo económico se potencia
porque los denominados "dólares de la soja" podría demorar
algunas semanas.
El proceso entre que un productor coloca su
producción hasta que la soja se va en barco puede demorar hasta 45 días.
Por eso mismo, el plan incluye un adelanto por
parte de las multinacionales exportadoras. Ya lo hicieron cuando, en enero de
2014, el jefe del Central era Juan Carlos Fábrega y el ministro, Axel Kicillof.
Aquella vez, el préstamo rondó los u$s1.500 millones, los
necesarios para defender la paridad de $8 por dólar.
Ahora el escenario es más complicado: las
reservas que deja el ciclo kirchnerista son exiguas y la devaluación esperada,
mayor que hace dos años.
La idea, en principio, es que las cerealeras aporten entre u$s3.000 y u$s4.000 millones desde el vamos. Se
calcula que, en total, la soja encanutada en los silobolsas equivale a unos
8.000 millones de dólares.
Otra vía explorada por funcionarios del equipo
económico apela a acuerdos bilaterales con los gobiernos de los Estados Unidos y España para cerrar créditos de corto plazo.
El esquema podría ser el mismo que la
Argentina usó con España en el año 2000, cuando se acordó el blindaje. Aquella
vez fueron u$s1.000 que el gobierno de Fernando de la Rúa percibió solamente de ese país.
Con Lousteau se podrían reactivar mecanismos
de asistencia olvidados por el kirchnerismo, en medio del plan de
desendeudamiento y el alineamiento político con Venezuela, Rusia y China.
La señal de Macri, poniendo en Washington a un
dirigente político de alto vuelo y un economista de alto perfil resulta
contundente a favor de ese intento de cambio. El hecho de que Lousteau haya
sido el principal opositor del PRO en la ciudad de Buenos Aires potencia la
pretendida idea de amplitud política de Macri.
Faltan pocos días para que el nuevo mecanismo se ponga en marcha.
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