El dólar frenó su recuperación después de que las cifras de confianza del consumidor elaboradas por la Universidad de Michigan reflejaran un inesperado descenso que cortó de raíz la apuesta de los inversores por el billete verde. La reacción del euro se vio frenada por las palabras del vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), que insistió en que las tensiones inflacionistas se están reduciendo en la eurozona. La confianza de los consumidores en EE UU durante el mes de enero cayó contra pronóstico hasta 95,8 desde 97,1 que reflejó en diciembre, según los datos preliminares de la Universidad de Michigan. Este dato detuvo la tendencia alcista del dólar durante la sesión, en la que llegó a cotizar en el entorno de 1,2950 unidades por euro.
Pese a que el euro no se encuentra en su mejor momento, la reacción de la moneda única fue relativamente rápida y le llevó a recuperar la referencia de 1,30 dólares cerca del cierre de la sesión en las principales bolsas del Viejo Continente.
El dólar también se ha visto frenado en su escalada alcista en el mercado de divisas por las palabras de diferentes miembros de la Reserva Federal referentes a las tensiones inflacionistas en la primera economía mundial. Estas declaraciones coincidieron en que la evolución de los precios en EEUU no suponía un factor digno de alarma para el organismo emisor, lo que hizo que el tirón del dólar remitiera ante la posibilidad de que la Reserva Federal continúe incrementando los tipos de interés a un ritmo “moderado”.
No obstante, el euro se encuentra en una situación similar. Lucas Papademos, vicepresidente del BCE, aseguró que la economía de la eurozona continuará incrementándose sin que las tensiones inflacionistas pongan en peligro este proceso, lo que vuelve a poner de manifiesto que las subidas de tipos de interés en el Viejo Continente tardarán aún un tiempo en llegar.
Pese a la caída de la confianza del consumidor, el dólar sí recuperó terreno frente al yen, que ha acusado constantes pérdidas desde que se situó hace una semana en sus máximos de los últimos cinco años. Los inversores prefieren mantenerse cautelosos a la espera del desarrollo de la próxima reunión del G-7, aunque muchos expertos siguen apostando porque el yen se situará por debajo de las 100 unidades por dólar en un plazo no muy lejano.