Por Pedro Calvo - La inesperada caída de la confianza de los consumidores norteamericanos en enero, medida por la Universidad de Michigan, frena la racha alcista del dólar, que hasta hoy acumulaba seis sesiones consecutivas de apreciaciones frente al euro. La divisa europea se revaloriza un 0,3%, lo suficiente para recuperar la cota de 1,30 dólares perdida el miércoles.
El descenso de la confianza de los consumidores ha supuesto un jarro de agua fría para la marcha del dólar. En enero, esta estadística, confeccionada por la Universidad de Michigan, ha caído hasta los 95,8 puntos, por debajo de los 97,1 puntos de diciembre y de los 97,5 puntos previstos por los analistas. Tras anunciarse, el euro, que se intercambiaba esta mañana a 1,295 dólares, ha variado su sino y ha escalado hasta los 1,3 dólares, con una apreciación diaria del 0,3%.
De este modo, el dólar frena su fulgurante reacción, que le había llevado a apreciarse un 2,3% frente al euro en las seis últimas sesiones y un 1,75% frente al yen en las cuatro jornadas precedentes. Aunque estas cifras pueden deslumbrar, sobre todo después de la extrema debilidad mostrada por el dólar en el último tercio de 2004, los expertos advierten de que tampoco conviene lanzar las campanas al vuelo y creer que los problemas para la divisa norteamericana han finalizado. Por mucho que los dirigentes europeos y japoneses manifiesten su cansancio por la depreciación del dólar, la verdad no es otra que como Estados Unidos no resuelva sus históricos problemas internos, el dólar volverá a bajar y, como contrapartida, al euro -sobre todo- y al yen no les quedará otro remedio que apreciarse.
En este sentido, los analistas de Lehman Brothers aseguran que unos mayores tipos de interés en Estados Unidos y los compromisos de la Administración Bush para recortar su déficit público no serán suficientes para apoyar al dólar. Estos dos factores son, fundamentalmente, los que han propiciado la trayectoria alcista de la divisa estadounidenses en las últimas jornadas.
Sin embargo, si en febrero, cuando presente ante el Congreso el presupuesto para el año fiscal 2006, George W. Bush no anuncia un control real de los gastos, la mecha de la apreciación del dólar podría apagarse. Si Estados Unidos no recorta el déficit público, todo quedará en manos de la Reserva Federal, y si ésta se ve obligada a subir los tipos por encima de lo esperado porque una excesiva debilidad del dólar genera presiones inflacionistas -las importaciones serían más caras-, la economía norteamericana, donde las tasas de ahorro no llegan al 1%, podrían sufrir un frenazo preocupante. |