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Por
Rafael Mathus Ruiz - NUEVA YORK.- Unos meses complicados y un futuro
prometedor. Wall Street, luego de muchos años en los que miró a la Argentina de
reojo, con desconfianza, muestra ahora un cauto optimismo por el país.
La asunción de Mauricio Macri y el
inicio de una nueva era tras 12 de años kirchnerismo generan, aquí, una nueva
perspectiva sobre el país, dominada, eso sí, por la prudencia que impone una
economía con varios problemas irresueltos.
"A partir de las elecciones hemos visto enorme interés en la
Argentina tanto de actuales como de potenciales inversionistas", afirmó a
LA NACION Susan Segal, presidenta y CEO del Consejo de las Américas. "El
entusiasmo es palpable y hay mucho optimismo sobre el futuro que aguarda al
país", completó.
En los últimos meses, fondos de
inversión de Wall Street ya habían comenzado a apostar por la Argentina,
montados en la expectativa de que las elecciones arrojarían un redituable giro
político. Eso ocurrió. Ahora, la expectativa, envuelta en un clima de optimismo
y cautela, está centrada en el despliegue de las primeras medidas económicas.
Desde que Macri ganó el ballottage se multiplicaron las conferencias
telefónicas para cruzar información sobre el futuro del país y las noticias
estuvieron a tope merced a la ola de novedades que arrojó la transición
política y las primeras señales del nuevo gobierno, como el viaje del
secretario de Finanzas, Luis Caputo, para abrir una negociación con los holdouts por la deuda y buscar financiamiento
fresco para nutrir las reservas del Banco Central.
"El cambio de clima se siente
en el aire. Todo Wall Street está hablando de la Argentina", graficó a LA
NACION días atrás un analista de un banco de inversión extranjero.
El Consejo
de las Américas fue testigo de esa "fiebre" esta semana. Un panel
sobre la Argentina convocó a ejecutivos, analistas, inversores y empresarios
que coparon el salón principal de la casona en el Upper East Side. Existen ya
conversaciones para organizar un viaje de ejecutivos de empresas y fondos de
inversión al país a principios del año próximo, en un intento por impulsar
nuevas inversiones.
"Ya había mucho private equity en formación antes de la elección.
Agregale que ganó Macri y deberías tener más inversión extranjera", evaluó
ante LA NACION, luego de las elecciones, un ejecutivo a cargo de la cartera de
mercados emergentes de un importante fondo de inversión.
Apetito
inversor
Los mercados emergentes están de
capa caída y la Argentina puede aprovechar el apetito inversor. Con todo, nadie
aquí deja de notar los enormes desafíos que aguardan al equipo económico de
Macri. El escenario optimista es un 2016 de ajustes (con una duda: la magnitud
y el momento de la devaluación) y, si todo sale como lo previsto, un 2017 de
despegue.
Vladimir Werning, analista del banco
de inversión JP Morgan, estimó en el panel del Consejo de las Américas de esta
semana, que uno de los problemas que tendrá este equipo es por dónde empezar a
resolver los problemas. Sin tapujos, dijo que el ajuste, al que comparó con
quitarse una curita, no pasará desapercibido. "Va a doler. El tema es qué
duele más, si quitar la curita rápido o lentamente", graficó.
A su lado, Mauro Roca, economista
senior de Goldman Sachs, resumía en cierta medida la visión sobre el país, al
afirmar que era "muy optimista" sobre las perspectivas económicas y
que, a la vez, estaba "muy preocupado". El problema central, indicó,
es el déficit fiscal, que supera el 7% del producto bruto interno.
"No debemos subestimar los
desafíos de la nueva administración -indicó-. Por otro lado es un muy buen
equipo, muy profesional. Mejor imposible."
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