Para quienes vayan a una casa de cambio, su dinero deberá debitarse de una cuenta bancaria. La regla será que no se podrá ir con el dinero físico a la ventanilla, a excepción para las pequeñas operaciones, cuyo monto está por definirse, pero podría ser un máximo de u$s 300. El objetivo es que si, por ejemplo, alguien está en el aeropuerto y por salir al exterior, pueda comprar algo de dólares para un imprevisto.
Para el resto, todo deberá estar bancarizado: si vence un plazo fijo de $ 50.000, ese dinero se puede transferir a la caja de ahorro y directamente comprar dólares. Pero lo que buscará Sturze es poner la tasa de interés por encima del 40%, de modo de tentar al ahorrista a desprenderse de sus dólares a un tipo de cambio atractivo ($ 14,50 por ejemplo) para poner esos pesos en plazo fijo, y aprovechar una tasa que podría ser de hasta 50% y que irá bajando con el correr de los días. La premisa es que los pesos en circulación (emisión crece al 40% anual) no se vayan al dólar ni a la inflación. "Prestaremos más atención a la evolución de la inflación que al dólar", dijo Sturzenegger, en una carta dirigida al personal del BCRA. Mientras, su ex presidente, Alejandro Vanoli, está evaluando alternativas sobre su futuro laboral, pero primero se tomará un descanso. No aprovechará el hasta hoy vigente dólar tarjeta, ya que veranea en el país.

