Filtraciones como el dólar ahorro terminaron costando casi u$s 10.000 millones, por no hablar de esa resistencia de a pie que fue en estos años el tarjeteo en el exterior. La necesidad de bloquear importaciones resintió el nivel de actividad y las utilidades pisadas convencieron a las empresas de que era mejor no entrar a un lugar del que no podían irse. Los dólares que ingresaban de la inversión se redujeron a un tercio.
Ahora las cuestiones fundamentales son dos. ¿Podrá el Gobierno defender una cotización en torno a los $ 15 sin que el mercado lo doblegue en la pulseada? Los dólares cosechados en estos pocos días dan pie a pensar que sí. ¿Y podrá moderar el traslado a precios de la corrección en el tipo de cambio? Ya hay analistas que estiman una inflación cercana al 50% para mediados del 2016. Macri deberá convencer a los gremios de negociar acuerdos por debajo del 40%, mirando la inflación esperada y no lo que ocurra en estos primeros meses. No será fácil. Pero la premura parece acertada. Cuanto antes duela, más ligado quedará el golpe al estropicio que dejaron los que se fueron.

