Por: Carlos Burgueño - "Uno a cero, dominando todo el partido". Exultante, uno de los funcionarios que debía hoy poner el marcha el flamante Mercado Único Libre de Cambio (MULC), comentaba a las 17:00 horas la satisfacción, y hasta cierta algarabía, con la que el gabinete económico vivió la primera jornada de liberación del cepo. Pero la misma fuente aclaraba "mañana tenemos otro partido. A estar otra vez atentos".
El "tridente" que debía poner en funciones el fin del cepo, Alfonso Prat Gay, Federico Sturzenegger y Carlos Melconian (más Alberto Abad en cuestiones instrumentales), estaba preparado desde las nueve de la mañana para comandar las tareas del día más importante, en materia económica, desde que Mauricio Macri llegó al Gobierno. No se podía fallar, se juramentaban el ministro de Hacienda y Finanzas, el presidente del Banco Central y el titular del Banco Nación, aún con comando remoto. El primer día del resto de la vida sin cepo debía encontrar a los hombres fuertes de la conducción económica atentos a mostrarle a los mercados que el dominio total estaba en el Palacio de Hacienda, en la sede del BCRA y en la mesa de dinero del Nación como agente operativo. El precio para el dólar con el que se quería comenzar a "jugar" en el jueves clave era el mismo que Prat Gay había deslizado en la conferencia de prensa del miércoles, cuando habló del "contado con liqui" como el mercado más transparente de la era cepo. El cierre de esa jornada había sido 14,3 y esa debía ser la referencia con que desde el Nación tenían que manejar la demanda de la divisa. La idea primaria era dejar correr una o dos horas al mercado libre, para ver qué tipo de precio era el máximo al que los compradores de dólares estaban dispuestos a pagar en un mercado sin restricciones. En especial para saber si desde el otro lado de las líneas telefónicas habrían aliados o potenciales contrincantes para pelear un precio razonable del dólar al final del día. La otra pregunta que debía recibir respuesta temprana era si el volumen de demanda de la divisa sería alto y si habría mucha presión compradora (o vendedora) que provocara una jornada de actividad plena en la mesa del Nación.
La primera respuesta, el precio con el que el mercado pensaba trabajar ayer, surgió rápido. Las primeras operaciones que recibió el Nación aceptaban pagar unos 15 pesos por divisa. Se sabía desde la entidad que en general las compras de este tipo de entidades siempre son de un valor sensiblemente mayor a lo que los grandes bancos privados están dispuestos a ofertar; pero que siempre sirve de faro para el valor con el que se negocia siempre la divisa en las aperturas de los mercados. Al menos esa es la memoria que se tenía de como se manejaba el mercado de compra y venta de dólares, cuando era absolutamente libre, antes del odiado octubre de 2011 cuando el gobierno de Cristina de Kirchner decidió avanzar con el cepo al dólar.
Se pensó entonces que si las casas de cambio estaban dispuestas a pagar 15 pesos, los bancos aceptarían liquidar a 14,5. Rápidamente se confirmó la teoría, cuando a las 10:05, la mesa del Nación recibió la primer orden por unos u$s 100.000 para adquirir la moneda.
Se tomó entonces la decisión clave para toda la jornada: en lugar de esperar una hora y que el mercado comience a fijar un nivel por encima de los 14,3 pesos que Prat Gay había deslizado. Desde el Nación se le ofreció a un banco privado de primera línea, que demandaba la compra de u$s 1 millón, un precio de 13,90. La entidad privada aceptó el convite, la operación fue confirmada y el precio fue distribuido como un rayo por todas las mesas importantes del sistema financiero argentino. Hacia delante ya no habría dudas: el gobierno jugaba fuerte, colocaba el precio de venta a las entidades por debajo de los 14 pesos, y obligaba además a los bancos a rearmar la estrategia con sus clientes habituales. Al público la cotización navegó hasta las 14 horas por debajo de la línea Maginot de Prat Gay (a 14.20), hasta que faltando una hora y media para terminar la rueda, comenzaron a conocerse operaciones desde la mesa del Nación hasta por debajo de los 13,50 pesos. Esto provocó que al final de la jornada la divisa termine ofreciéndose al público por debajo de los 14 pesos, cerrando a 13,95 pesos. Mucho mejor que lo que los protagonistas oficiales esperaban al comienzo del día.
Desde la mesa del Nación se enviaba una segunda buena noticia: el mercado mantuvo un bajísimo nivel de operaciones y, lo fundamental, en ningún momento mostró histerias para conseguir la divisa. Todo lo contrario. "Un violín", aseguraba la fuente.
Por la tarde, cuando todo había terminado y el "tridente" se felicitaba, Prat Gay habló nuevamente a la prensa y se mostró satisfecho por el desarrollo del primer día de operación cambiaria tras la eliminación del cepo. "Estamos muy tranquilos porque siempre creímos que empresas y el público tenían más dólares de los que necesitaban", lanzó con un sonrisa el ministro. Dijo además que "casi no hubo compras minoristas", que ante la falta de compradores el mayorista cerró a $ 13,40 y rescató que la intervención del Banco Central fue nula y que solo se movilizaron u$s 45 millones.
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