«El tipo de cambio real alto no favorece a los pobres», señala en su informe semanal el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA).
La entidad indica que si bien en algunos casos el tipo de cambio alto «induce a pensar que existen las condiciones propicias para un desarrollo económico basado en exportaciones industriales no tradicionales», en la Argentina existen dudas sobre los beneficios de este tipo de políticas».
«A tres años de la fuerte devaluación del peso, corresponde preguntarse qué ha ocurrido al respecto», indica el informe que ilustra sus conclusiones con datos del INDEC:
•Entre 2001-2004 las exportaciones de origen industrial no tradicionales crecieron 2,6%.
•Las exportaciones de productos primarios y manufacturas de origen agropecuario, en cambio, tuvieron un crecimiento de 22%.
•En el mismo período el valor de la canasta básica familiar aumentó 60 por ciento (de $ 463 a $ 740).
•La pobreza aumentó en 2,5 millones de personas. Su incidencia era de 38% de la población en 2001 y pasó a 44% en 2004.
•Ventajas
«Siguiendo la explicación del informe de IDESA, los datos muestran que el sector donde se ha producido el mayor incremento de exportaciones es en el sector primario y en el de manufacturas de origen agropecuario, que son los sectores donde la Argentina tradicionalmente ha tenido ventajas comparativas».
« Sin embargo, las exportaciones industriales no tradicionales -agrega-no han tenido un aumento visible luego de transcurridos tres años de la fuerte devaluación.»
El recurso de devaluar en exceso la moneda nacional para «mejorar la competitividad de las empresas y así promover un desarrollo sustentado en exportaciones de origen industrial no tradicional ha resultado -al menos hasta ahora-ineficaz», advierte la entidad.
Más adelante señala el informe de la consultora que dirige Osvaldo Giordano, que la devaluación «tiene costos sociales muy elevados» porque « prácticamente 90% de las exportaciones de productos primarios y más de 50% de las manufacturas de origen agropecuario en Argentina están conformadas por alimentos».
«En este sentido -agrega-si se observa cómo evolucionaron solamente las exportaciones de alimentos, se ve que crecieron 28% entre 2001 y 2004.
Exportar alimentos trae aparejado aumentos en los precios internos lo cual se traduce en aumentos del costo de la canasta básica familiar. Al subir el costo de la canasta básica se deprecia el poder adquisitivo de los salarios y, así, se genera una mayor cantidad de personas viviendo en la pobreza».
Sobre las retenciones, el trabajo señala que no morigeraron como se esperaba el impacto del aumento de los precios de la canasta familiar y que «los beneficios tardan en venir».
IDESA cuestiona que no se creen condiciones para la inversión privada y «el establecimiento de políticas laborales que fomenten la masiva creación de empleos, dados los elevados costos sociales que la medida provoca en la Argentina». |