La moneda única recuperó el tono alcista frente al dólar gracias entre otros factores a los informes que hablan sobre el incremento de las reservas en euros por parte de diversos bancos centrales, aunque a última hora el movimiento alcista se desinfló un tanto, en parte por las negativas previsiones del Bundesbank sobre la economía alemana. El euro llegó a situarse en máximos de la última semana y al borde de superar la barrera de 1,31 dólares. La moneda única recibió de buen grado los informes que hablan sobre el incremento de las reservas de los bancos centrales en euros en detrimento de aquellas denominadas en dólares. A finales del pasado año, el Banco Central de Rusia fue uno de los primeros en dar este paso ante el deterioro que estaba sufriendo la cotización del billete verde.
Por entonces, el dólar se encontraba en plena caída libre, tras la victoria electoral de George W. Bush, que el mercado interpretó como una mala noticia para el billete verde, ya que podría prolongarse el deterioro del equilibrio en la primera economía mundial, es decir, un incremento de los déficits que tanto ha castigado a la divisa estadounidense.
Sin embargo, el ruso no ha sido el único que ha adoptado una decisión similar, lo que se ha traducido en un repunte del euro que, poco a poco, se ha ido corrigiendo. El mercado también tuvo en cuenta las previsiones del Bundesbank para el dato del PIB del cuarto trimestre en Alemania, que será en su opinión peor del esperado. Este hecho añade aún más dudas sobre el estado real de la primera economía europea, en la que se basan las esperanzas de una recuperación europea global.
Mientras, el dólar remontó sin dificultades aunque sin presentar síntomas de mejora. La batería de cifras macroeconómicas que se conoció en EE UU durante la semana pasada dejó un sabor agridulce en los mercados. La caída de la confianza del consumidor de la Universidad de Michigan fue un golpe bajo para el billete verde, que desde que comenzó el año había recortado posiciones frente al euro, ante la expectativa de que la Reserva Federal eleve los tipos de interés a un ritmo más agresivo.
Sin embargo, las últimas palabras de miembros de la FED tampoco han beneficiado al billete verde, ya que optaron por la vía prudente e insistieron de nuevo en la conveniencia de subidas “moderadas” del precio oficial del dinero.
Mientras, tanto la libra como el yen apenas mostraron variaciones frente al dólar y el euro.