EL GOBIERNO DE LULA RESPONDERÁ HOY, EN RÍO DE JANEIRO, UNA PROPUESTA DE ECONOMÍA Un informe de la Confederación Nacional de la Industria (CNI) destaca que el año pasado Brasil recibió el 95% de la inversión extranjera que ingresó al Mercosur. En el primer semestre de 2004, Brasil logró capturar el 79,3% del mercado argentino de productos sens DINÁMICA: Entre 1989 y 2003, las exportaciones de Brasil a la Argentina aumentaron 5,7 veces, y las de la Argentina a Brasil 3,7 veces INVERSIONES: Entre 1990 y 1999, Brasil recibió el 60% de los flujos totales de inversión extranjera directa. El porcentaje se elevó a 85,5% en 2000/03 y llegó a 95,5% en 2004
El 95% de las inversiones extranjeras que recibió el Mercosur en 2004 tuvieron como destino a Brasil. Entre 1989 y 2003, las exportaciones brasileñas a la Argentina aumentaron 5,7 veces, mientras que las ventas en sentido contrario lo hicieron 3,7 veces.
Esas cifras, que marcan las asimetrías bilaterales y que hoy los negociadores argentinos mostrarán a sus pares brasileños en Río de Janeiro, no fueron elaboradas por el gobierno de Néstor Kirchner. Pertenecen al último informe que confeccionó la Confederación Nacional de la Industria brasileña (CNI), entidad que agrupa a todas las asociaciones fabriles de Brasil.
El informe de la CNI también indica que entre 1997 y 1999 Brasil tenía el 44,9% del mercado argentino de productos sensibles, entre los que se destacan calzados, electrodomésticos, madera, textiles y papel. La participación brasileña subió al 68% entre 2001 y 2003, y llegó a 79,3% en el primer semestre del año pasado.
Además, la CNI cita un informe privado de los economistas Ricardo Markwald y Fernando Ribeiro, que muestra que entre los productos argentinos que más perdieron participación en el mercado (market share) de Brasil figuran los automóviles, que acumularon en los últimos seis meses de 2003 y la primera mitad del año pasado una caída de 87,2% comparando las ventas de ese período con las exportaciones promedio de 1997/98.
El caso "más dramático de pérdida de mercado", afirma la CNI, son las ventas de petróleo en bruto. Las exportaciones argentinas de ese producto cayeron 82%, en tanto que las compras brasileñas aumentaron más de 100%.
Para la CNI, el origen del problema se remonta a varios años atrás. El entendimiento al que llegaron los dos países en el año 2000 para la integración gradual y el libre comercio en 2005 tenía la expectativa de que el comercio bilateral lograría un patrón de especialización en el que la Argentina produciría y exportaría automóviles de lujo a Brasil, que a su vez se especializaría en la producción de autos populares. Las dificultades macroeconómicas por las que pasaron los dos países hicieron que el mercado de automóviles de lujo diera pie a un importante desequilibrio bilateral: las ventas de la Argentina a Brasil de autos de lujo se contrajeron, mientras que las exportaciones brasileñas de autos populares se expandieron.
La CNI también afirma que la Argentina y Brasil tuvieron posiciones diferentes en las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea por el sector automotor. La industria brasileña tenía interés en ofrecer cuotas de importación de autos europeos muy superiores a las que los argentinos podían aceptar. La motivación argentina en restringir la oferta del Mercosur se vinculaba con la expectativa de mantener un acceso preferencial al mercado brasileño, evitando un aumento de la competencia de los autos europeos. "Esta situación es, en gran medida, resultado del aumento de las asimetrías entre los dos países y de las decisiones de inversión de las matrices extranjeras en las empresas del sector", dice un pasaje del documento.
Para ponerle punto final a las asimetrías, el gobierno argentino propone volver a introducir salvaguardas en el bloque, que regulen por intermedio de aranceles y/o cupos los intercambios comerciales. Es la idea diseñada por el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y presentada en septiembre de 2004 al gobierno brasileño. Las salvaguardas se aplicarían cuando se verifique un nivel de importaciones tal que perjudique el desarrollo industrial del conjunto de las empresas de un sector determinado, o cuando las circunstancias macroeconómicas de un país –por caso, una devaluación– perjudiquen a un sector o conjunto de sectores de la economía del otro.
El plan de Lavagna también incluye un capítulo sobre inversión extranjera, en el que se detalla que otra de las maneras de eliminar las asimetrías es establecer un código de buenas conductas para el tratamiento de las inversiones externas. El objetivo es evitar que las multinacionales sólo inviertan en Brasil y usen ese país como plataforma para aprovechar el arancel cero e ingresar productos a la Argentina.
Hoy, a las 9 de la mañana, en la sede del Banco de Desarrollo de Brasil (Bndes) en Río de Janeiro, el Mercosur escribirá un nuevo capítulo. El secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, y el secretario de Industria, Alberto Dumont, recibirán la respuesta oficial del gobierno de Luiz Inacio Lula Da Silva, representado por el canciller, Celso Amorim, y el vice, Samuel Pinheiro Guimaraes. |