China, el gigante asiático, remueve los cimientos del mercado de divisas por partida doble. Por un lado, su espectacular crecimiento en el último trimestre de 2004, en el que su economía se expandió a una tasa del 9,5% impresiona. Por otro, las afirmaciones del director de la oficina estadística china, en referencia a que "no es el momento adecuado para modificar el tipo de cambio del yuan", asustan.
Esta combinación parece cobrarse su primera 'víctima', ya que todo apunta a que Japón podría volver a intervenir en el mercado para salvaguardar la competitividad del yen. Además, el buen dato de confianza del consumidor en Estados Unidos, medida por The Conference Board, relanza la marcha del dólar.
"China no tiene las condiciones para ajustar su divisa. No es el momento adecuado para modificar el tipo de cambio del yuan de 8,28 yuanes por dólar", ha declarado a Reuters Li Deshui, director de la Oficina Nacional de Estadísticas de China. Estas categóricas palabras han vuelto a enfriar las especulaciones en torno a la posibilidad de que las autoridades del país más poblado del mundo accedan a dejar revaluar su divisa, que se encuentra ligada al dólar desde 1994.
Cuando apenas quedan diez días para que se reúna el G-7 en Londres, cita en la que resulta más que probable que las principales potencias mundiales vuelvan a presionar a China para que aprecie su moneda, las manifestaciones de Deshui suponen toda una declaración de intenciones.
Lo que ocurre es que la decisión de China tiene una influencia directa en las políticas cambiarias de sus vecinos asiáticos. Estos ven que los productos chinos siguen siendo extremadamente competitivos por dos factores, la abundancia de mano de obra y el bajo tipo de cambio que mantiene para el yuan, lo que redunda en que países como Japón o Corea del Sur no estén dispuestos a dejar subir sus divisas porque esto restaría pujanza a sus exportaciones.
De hecho, en el mercado ya se especula con la posibilidad de que el Banco de Japón vuelva a intervenir para debilitar al yen o, cuando menos, para impedir su apreciación. Como consecuencia, la divisa nipona se deprecia hoy un 1,37% frente la moneda estadounidense, hasta las 104 unidades por dólar, y un 0,84% frente a la europea, hasta las 135,16 uniades por euro.
La mayor fortaleza del dólar se debe al positivo dato de confianza del consumidor conocido hoy en Estados Unidos. Esta estadística, confeccionada por The Conference Board, ha crecido en enero hasta los 103,4 puntos, frente a los 102,7 de diciembre y los 101 puntos esperados por el mercado. Este inesperado repunte permite que la divisa norteamericana se aprecie también frente al euro, que vuelve a perder el nivel de 1,3 dólares. En concreto, la moneda norteamericana sube un 0,5%, hasta los 1,2993 dólares.

