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Por Martín Kanenguiser - El Gobierno asegura que ya
obtuvo US$ 8000 millones de los bancos internacionales y que los tiempos para
concretar el canje para integrar las reservas dependerán de la estrategia del
Banco Central (BCRA). Así lo expresaron a LA NACION dos fuentes involucradas
directamente en la compleja operación, que le permitirá al BCRA sumar reservas
para enfrentar la creciente apertura del cepo.
"La plata está", confió una de las
calificadas fuentes, pese a que los fondos buitre ya le pidieron a través de
una citación judicial al banco que lideró las negociaciones, HSBC, que la
operación no avance.
Además, confirmó que se trata de US$ 8000 millones,
tal como informó este diario el mes pasado, el equivalente a la emisión de
bonos que el Tesoro le giró al BCRA a cambio de una letra intransferible.
Se trata de los Bonar 2022, 2025 y 2027, que
pagarán tasas del 7,7 y 7,8 por ciento, respectivamente, que ingresaron ayer en
la entidad que preside Federico Sturzenegger.
Ese título público será cedido a los bancos
extranjeros a cambio de su aporte a las reservas, con el compromiso de no
venderlo durante su maduración.
Actuarán así como "colaterales" del
préstamo denominado REPO.De lo contrario, si los bonos fueran transados podrían
hundir el valor de éstos en el mercado. Del total, el HSBC aportará 3000
millones de dólares.
Pero aunque el Ministerio de Hacienda y Finanzas
parece haber completado el circuito para que ingrese el dinero, en el Banco
Central no hay tanto apuro para concretar el canje, dado el incremento de las
reservas registrado desde la apertura del cepo.
"No hay urgencia: las reservas están creciendo
y ya están los nuevos títulos líquidos del Tesoro y los yuanes convertidos a
dólares, así que se puede negociar el REPO con los bancos en otras
condiciones", expresó otra fuente.
Al respecto, si el dólar subió en las últimas dos
jornadas (ver Pág. 11), en la entidad monetaria están tranquilos con la
tendencia del mercado cambiario. "No estamos ante una suba
preocupante", indicó una de las fuentes.
En tanto, en uno de los bancos involucrados
confirmaron que la operación "es inminente" y que se hará con el
traspaso de fondos de las casas matrices a sus respectivas filiales argentinas
-que a su vez girarán el dinero al BCRA- para evitar el bloqueo de los fondos
buitre.
En este sentido, el fondo buitre NML le envió una citación
al HSBC para que informe los detalles de la operación. Hasta ahora, no
recibieron una exigencia similar las otras entidades involucradas: JP Morgan,
Deutsche Bank, Goldman Sachs y el Citibank.
El Santander también había expresado su voluntad de
sumarse.
El argumento de los fondos buitre es que el
Gobierno debería negociar previamente con ellos antes de captar dinero entre
los bancos y desechan que se trate de una operación que favorezca
exclusivamente el Banco Central.
Si así fuera, los demandantes se quedarían con
menos argumentos legales, ya que la justicia norteamericana determinó que el
BCRA no actúa como álter ego del Tesoro y que, por lo tanto, sus reservas no
pueden ser embargadas como parte del pago del fallo del pari passu que el país perdió en
2014.
Por esta razón, desde otra de las entidades
participantes afirmaron que el avance de este crédito "avanza y no depende
de lo que exijan los holdouts".
Según se supo, el Gobierno tanteó a todas las
entidades extranjeras con presencia en el país para que participen del
préstamo, incluyendo al Itaú de Brasil, que se excusó por no otorgar créditos a
gobiernos, aunque prometió aumentar su financiamiento al sector privado en el
mercado local.
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