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Por Martín Kanenguiser - La negociación que comenzará la semana próxima
entre el Gobierno y losholdouts no será rápida, pero podría derivar
en un acuerdo con una quita del 20 al 30% sobre la deuda en default que tiene
que regularizar el país.
De este modo, el Gobierno podría encarar la emisión de deuda de mediano
plazo a una tasa de interés de un dígito, sin la amenaza de posibles embargos
por parte de los acreedores que todavía no han cobrado desde 2001.
Así lo expresaron a LA NACION ex secretarios de Finanzas y fuentes del
sistema financiero.
Este fin de semana viajará a Nueva York el secretario de Finanzas, Luis
Caputo, para encontrarse la semana próxima con representantes de los holdouts y
empezar a negociar un arreglo.
Dan Pollack, el mediador designado por el juez Thomas Griesa, informó
que se trata de una deuda de US$ 10.000 millones, que debe ser reestructurada.
Daniel Marx, ex viceministro de Economía, sostuvo que seguramente la
semana próxima "cada uno planteará sus posiciones, pero no estoy seguro de
que haya algo rápido, porque hay varios acreedores; no se trata sólo de los que
ganaron el caso delpari passu". El negociador del plan Brady y del
blindaje sostuvo que la quita "puede estar entre el 20 y el 30 por
ciento".
Su par Miguel Kiguel indicó, en cambio, que "esto se puede arreglar
relativamente rápido y la discusión estará entre el 20% de quita que podrían
aceptar los holdouts y el 40% que ofrecerá el Gobierno".
El ex secretario de Finanzas explicó que "si se arregla con NML se
podrá emitir deuda a mediano plazo, porque, aunque hoy hay más aversión al
riesgo, hay oportunidades para la Argentina".
Guillermo Nielsen, negociador del canje de 2005, sostuvo que "no
hay que poner como prioridad el tema de la quita, que será difícil dada la
sentencia definitiva que lograron los acreedores y el tiempo que perdió la
Argentina, sino resolver el tema para volver a los mercados y volver a
crecer".
Lisandro Barry, secretario de Finanzas del equipo de Jorge Remes
Lenicov, sostuvo que "será necesaria alguna señal política de Estados
Unidos para que los acreedores más duros lleguen a un acuerdo por una cuestión
geopolítica". El ex funcionario coincidió en que "una quita del 30%
en términos implícitos es un número aceptable para ambas partes", y agregó
que "seguramente al Gobierno le resultará más complicada la negociación
política interna -para levantar la ley cerrojo y derogar la de pago soberano-
que el acuerdo con los acreedores.
En tanto, el abogado especialista en deuda soberana Marcelo Etchebarne,
socio del estudio Cabanellas, dijo que "el plan A debe ser llegar a un
arreglo comercial razonable y pronto; si ello no fuera posible, quizá su mejor
estrategia, o plan B, sería pagar el fallo del pari passu original
(US$ 1330 millones a 2012), el único que está firme y que fue confirmado por la
Corte Suprema, y reestructurar toda la deuda que ingresó al canje. Si la
Argentina hiciera las cosas bien, se terminarían los juicios del pari
passu".
En cuanto a la quita, recordó que el recorte negociado "en julio de
2014 fue del 15% sobre las sentencias, que devengan intereses a tasas
altísimas; en particular los bonos FRAN emitidos en 1998, que han multiplicado
el valor original por 15 veces".
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