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Por Gabriela Orilia
- CÓRDOBA.- Las empresas metalúrgicas de la provincia -representa el 40% del sector
nacional- esperan un año complicado. Plantean que, aun con la devaluación y el
dólar a $ 14, siguen los problemas de competitividad. "Estamos como mínimo
20% más caros que Brasil", señala la presidenta de la Cámara de
Industriales Metalúrgicos, Isabel Martínez.
Martínez plantea
que la agenda de diálogo por la competitividad debe abarcar temas como la
mejora de la infraestructura, la logística, política impositiva y
financiamiento. "Son todos puntos más lentos de resolver que el tipo de
cambio, pero claves", apunta. "Una economía poco competitiva obliga a
pagar sueldos bajos en dólares -destaca el economista Gastón Utrera-. Si la
situación cambia, no hay que ajustar por salarios."
El empresario Jorge
Tizado, de Tubos Transelectric, enfatiza que su compañía compite con italianos
que pagan 35 euros la hora/hombre: "Nosotros la pagamos 15 dólares y así y
todo nos ganan, porque el contexto nos hace perder competitividad".
La radiografía del
sector cordobés por segmentos es representativa del nacional, que se concentra
en esta provincia, Buenos Aires y Santa Fe. En una encuesta entre 3000
empresas, el Observatorio del sector reveló que 2015 cerró con un promedio del
40% de las unidades produciendo menos que un año atrás.
Consultados sobre
el tipo de cambio, los empresarios consideran que un dólar a $ 14 es
competitivo, aunque admiten que respecto de Brasil -ajustando por precios-
"todavía hay problemas".
El tipo de cambio
real con Brasil en el período enero de 2002 a julio de 2011 equivaldría al que
se tendría hoy con un dólar a 23 pesos. El de diciembre de 2007, a uno a 27
pesos. "Esto no significa, por supuesto, que la solución sea subir el
dólar a esos niveles -dice Utrera-; significa que la pérdida de competitividad
fue tan grande, por alta inflación y fuerte depreciación del real, que el
atraso cambiario argentino continúa."
El porcentaje de
las metalúrgicas que producen a media máquina crece entre las que proveen a
terminales automotrices, fábricas de maquinaria agrícola y reposición de
agropartes, que trabajan a la mitad de su capacidad instalada. Algo mejor que
la media están las vinculadas a la construcción y al petróleo y el gas.
Entre las que
abastecen a automotrices, en los últimos cuatro meses el 63,6% tuvo recortes de
programas de producción; el 41% dejó de fabricar alguna pieza (en más de un
tercio la pérdida fue por precio) y el 64% tuvo problemas para trasladar las
subas de costos a precios. Ocho de cada diez proveedoras de autopartistas
achicó su plan de trabajo.
Con todo, el índice
de Confianza Empresaria se ubica cerca de su máximo histórico, por la
expectativa de que la nueva administración nacional "haga mejor las
cosas". Utrera, autor del trabajo, señala que el cambio de gobierno dio un
impulso positivo, aunque "no quiere decir que al sector le está yendo bien
ni que mejorará fuerte este año. Hay problemas de los que será difícil
salir".
"La idea de
que habrá mejores políticas y más diálogo llevó a pensar que habrá crecimiento
-añade Martínez-, aunque seguramente no será así; tenemos por delante un año
complicado", concluyó.
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