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Por Francisco
Jueguen - Lo explica un gerente de Recursos Humanos de un firma tecnológica.
"Nadie va a jugarse hasta mitad de año. Se va a dar un 15 o 20% en el
primer semestre y después se verá qué pasa. Eso sí, no habrá aumentos tremendos
para no comerse la devaluación", afirma.
Ese es el
pensamiento que trasciende, a grandes rasgos, a las grandes empresas locales,
que proyectan aumentos salariales de un 30% -tres puntos menos de lo que ya
reclaman los sindicatos- para este año, según una encuesta de SEL Consultores.
El relevamiento,
que abarcó a 145 empresas líderes entre noviembre y diciembre pasados, afirma
que tres de cada cuatro empresas (un 74%, más precisamente) ya tienen
proyecciones salariales para el personal fuera de convenio. Sólo 39% fueron ya
aprobadas.
Casi el 65% de los
consultados por la firma especializada en el mercado laboral estima que los
aumentos se darán en dos veces. Ante la pregunta sobre en qué mes deberán
iniciarse las negociaciones de convenio para acordar los aumentos salariales,
un 55% dice que serán en marzo o abril, mientras que un 16% indica que será
antes (este mes y el próximo) y un29%, más tarde (resto del año).
El promedio de
ajuste salarial proyectado por las empresas privadas para el año es de 30% (en
una franja que oscila entre 28 y 32%), mientras que los sindicatos están
exigiendo -siempre, según la mirada de las firmas- un 33%% (una franja de entre
30 y 35%).
"La
devaluación de Brasil hace que los salarios allí sean más bajos que en la
Argentina. Si los sueldos suben mucho, no habrá espacio para ganar
competitividad", sostiene el gerente de la firma tecnológica. "Hoy
los niveles de rotación están en los mínimos históricos, porque hay menos
actividad y todo el mundo tiene miedo. Por eso habrá un período de wait
and see (esperar y ver), que será un marco de aprovechamiento para las
empresas", sugiere el ejecutivo.
"Este año va a
haber un piso inamovible del 25%", completa otro director de Recursos
Humanos de una firma industrial estadounidense. "De acuerdo a la salud de
cada sector, habrá luego aumentos de entre 28 y 32%. Este gobierno propone
cambiar pero no romper, por lo que no habrá un ajuste por salarios, y ni el
empresario ni el sindicalista serán muy duros", anticipa.
De acuerdo con la
encuesta de SEL Consultores, un 66% de las firmas relevadas afirma que las
negociaciones con los sindicatos serán semejantes a las del año pasado. Sólo un
34% considera que serán más complejas. "¿Qué probabilidad de
conflictividad laboral piensa que habrá en 2016?", preguntó la consultora
especializada. Un 17% respondió que será alta; en tanto, un 58% estimó que será
mediana y un 25%, baja.
Sin embargo,
algunos debates ya comenzaron a darse entre los protagonistas del futuro
Consejo Económico y Social. "Cada paritaria discute lo que puede discutir,
y acá no es sólo la dimensión del salario sino también cuidar el empleo. Cada
sindicato sabrá dónde le aprieta el zapato y hasta qué punto puede arriesgar
salarios a cambio de empleos", afirmó días atrás el ministro de Hacienda y
Finanzas, Alfonso Prat-Gay. La respuesta llegó rápidamente: "Cuando
comencemos a discutir, vamos a pedir lo que la inflación haya deteriorado el
salario, y para eso no tiene que haber aprietes. Que no quieran meter miedo con
eso porque no lo van a conseguir", retrucó el camionero Hugo Moyano.
Prat-Gay ya deslizó
que estima un aumento de precios durante este año de 25%, pese a que la
devaluación fue aproximadamente de 35%. El ministro busca que las paritarias se
enfoquen en las subas de precio futuras y no pasadas, pero parece un deseo
difícil de cumplir sin un índice de precios oficial (el Indec pedirá que se
usen los de la Ciudad de Buenos Aires y de San Luis) y sin proyecciones del
Banco Central. "Si se concreta lo que espera el Gobierno, que proyecta una
inflación de entre el 20 y el 25%, las subas deberían estar en ese nivel",
afirmó a LA NACION Daniel Funes de Rioja, presidente de Copal. "Hay que
negociar por lo que viene, no por lo que pasó".
Según la encuesta
de SEL, las empresas esperan un promedio de inflación para este año del 30%. En
tanto, estiman que el tipo de cambio oficial cierre el año en torno a 13,50
pesos. Ayer fue de $ 14,13.
Para el 73% de los
consultados, se mantendrá la plantilla de empleados. El 18% aumentará su
dotación, mientras que el 9% la disminuirá. Se trata de un cambio de tendencia
positivo, pero lejos de los mejores años de incorporación de personal. Entre
las expectativas de contratación, mejoran las de analistas y operarios (6 y 4%,
respectivamente).
"El aumento
salarial va a estar entre el 25 y el 30%; si no, nos quedamos de nuevo sin
competitividad y el que viene de afuera te mata. Hay que defender el laburo. No
se puede matar a las gallinas de los huevos de oro", afirmó a LA NACION
Héctor Méndez, ex presidente de la UIA. Sus palabras anticipan la tensión de
cada año entre dos mundos: salario y empleo.
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