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Por Florencia
Donovan - Sin dato oficial de precios, el Ministerio de Hacienda y Finanzas
decidió ayer usar el índice que publica la Ciudad de Buenos Aires como
referencia para actualizar el Coeficiente de Estabilización de Referencia
(CER), aquel indicador que surgió en 2002 y que se usa desde entonces para
actualizar activos financieros, entre ellos, el capital de varios bonos
soberanos en pesos que surgieron tras los canjes de deuda de 2005 y de 2010,
además de depósitos de plazo fijo en el sistema financiero.
Como parte de la
emergencia estadística, el índice CER se había dejado de publicar transitoriamente
el 7 de diciembre pasado. Por eso, según la resolución 5/2016 publicada en el
Boletín Oficial, que lleva la firma del ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay,
"se hacía "necesario establecer un período de empalme que vaya desde
el 7 de diciembre de 2015 hasta el 25 de enero de 2016". Para ello
-indicó- "se utilizará la tasa de variación diaria obtenida de la
evolución mensual del Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires (IPCBA) publicado por la Dirección General de Estadística y Censos
de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para el mes de noviembre de 2015".
En el Gobierno
existía gran apuro por reponer el CER. No sólo porque se usa en el mercado
financiero, sino porque también será utilizado como índice de actualización para
los nuevos créditos hipotecarios que piensa lanzar en las próximas semanas el
Banco Central (BCRA) .
La entidad que
preside Federico Sturzenegger trabaja en un esquema de actualización de los
créditos hipotecarios similar al chileno, donde se creó ya hace años una
"Unidad de Fomento" (UF), una unidad de cuenta que sigue
aproximadamente la variación del costo de vida.
La idea del Central
es que los bancos puedan ofrecerles a sus clientes colocar depósitos que se
actualicen por esta nueva unidad (que no será otra cosa que una réplica del CER
ya que se constituirá sobre la base de este índice existente) y que podría
llevar el nombre de "UVA" (por Unidad de Valor). Luego, las entidades
también podrán dar créditos hipotecarios de largo plazo que tengan una tasa de
interés muy baja, pero cuyo capital se actualice por las UVA.
Así, el BCRA
estaría solucionando algunos escollos que impiden que haya en el mercado
crédito hipotecario de largo plazo y accesible a la clase media. Al tener una
actualización, los bancos podrían prestar a una tasa de interés baja y además
extenderse con los plazos, sin grandes riesgos. Para los individuos, la cuota
inicial sería menor que la de un crédito de igual monto a tasa fija. Esto
permitiría sortear una barrera de entrada que pasa por la relación de
cuota/ingreso exigida en todo crédito hipotecario: nunca la cuota puede ser
mayor al 30% del ingreso. O también permitiría sacar créditos de mayor monto.
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