El Gobierno declaró desierta la colocación de títulos de deuda Bonar 2020 por hasta u$s 1000 millones que lanzó la semana pasada e informó que canjeó u$s 426,5 millones de ese bono por u$s 444 millones de Bonar X, un papel con vencimiento en 2017 y amortizaciones de capital por unos u$s 7500 millones. Analistas consultados juzgaron que las operaciones arrojaron resultados pobres y fueron mal ejecutadas por el Ministerio de Hacienda que conduce Alfonso Prat-Gay.
La operación que diagramó el Ejecutivo era doble. Por un lado, la
emisión de un bono en dólares (el Bonar 20) a suscribirse en pesos
buscaba que empresas con necesidad de girar utilidades se hicieran de un
título en divisa. Por otro, el canje del Bonar X por Bonar 20 buscaba
estirar tres años y medio los vencimientos de capital de ese título, el
más oneroso del año entrante.
La expectativa se agrandó el martes, cuando el Gobierno amplió la
licitación de Bonar 20 hasta u$s 5000 millones, con una tasa de interés
del 8%. Según estimaban en el mercado, el Ejecutivo aspiraba a canjear
al menos u$s 1000 millones de Bonar X por estos papeles.
Pero la cartera de Alfonso Prat-Gay chocó contra un contexto externo
demoledor, con caídas en las Bolsas del mundo de hasta 4,8% en Europa y
de 1,8% en Wall Street. Economistas consultados por El Cronista
coincidieron en que ninguna de las dos propuestas resultaba atractiva
para los inversores.
Fausto Spotorno, director de Orlando Ferreres y Asociados, lo dijo sin
rodeos: "La oferta no estuvo bien, no fue atractiva. No fue una falta de
interés por activos argentinos, porque ayer (por el martes) el BCRA
colocó sin problemas Lebacs en pesos y en dólares. La relación de
precios no fue tentadora".
Miguel Kiguel, director de Econviews, agregó: "En el caso de la
licitación (de Bonar 20), no quedó claro para qué se hacía. El problema
principal fue que no hubo un trabajo previo, no hubo discusiones".
Voceros del Ministerio de Hacienda, por el contrario, destacaron que "se
confirma que la demanda de inversiones con tenencias en pesos por
activos dolarizados ya fue en gran medida satisfecha", aunque la cartera
no informó si recibió alguna oferta efectiva ni bajo qué condiciones.
Sobre el canje de los Bonar X, los analistas también consideraron en
destacar la falta de atractivos. El Gobierno fijó un cambio de u$s 96 de
Bonar 20 por cada lámina de 100 del título más corto. "Nuestros
cálculos daban muy poca tasa adicional para estirar 3 años el plazo. Se
ganaba menos de 15 puntos básicos; fue un tema de precios", afirmó
Kiguel. "En nuestra visión, el Gobierno no ofreció suficiente incentivo
para efectuar este canje en una escala amplia", aseveró la firma Balanz
Capital en un reporte.
Según se reportó oficialmente, hubo 1484 ofertas de canje recibidas,
cuya efectivización permitió "una disminución de la deuda del orden de
u$s 17,8 millones y una extensión de la vida promedio de la cartera de
3,5 años". Las condiciones poco atractivas y el pésimo contexto global
se asemejaron a la operación de canje de bonos Boden 2015 que intentó
efectuar el ex ministro de Economía, Axel Kicillof, en diciembre de
2014, en medio de un cimbronazo financiero mundial. En aquella ocasión,
consiguió posponer vencimientos por u$s 185 millones, o el 2% del total,
y el Gobierno también se mostró satisfecho.
La emisión fallida se convierte en un mensaje para los fondos buitre, en
momentos en que se retoman las negociaciones. Una buena colocación
hubiera permitido a Argentina demostrar capacidad de financiamiento a
pesar del cerco de los holdouts.
"Las necesidades de financiamiento para cubrir el déficit fiscal, que
probablemente superará los u$s 25.000/27.000 millones, requerirá de una
mayor emisión de deuda que aumentará su costo. Esperamos rendimientos
más altos", indicó Balanz Capital.

