Shanghái (China), 26 ene (EFE).- Con el nuevo desplome de hoy, de un
6,42 por ciento (su quinta caída de más de un 3 por ciento este mes), la
Bolsa de Shanghái, que parecía haberse estabilizado en las últimas dos
semanas, volvió a mostrar una gran volatilidad, que le ha hecho perder
casi un cuarto de su valor en lo que va de 2016.
El parqué de Shanghái ha perdido un 22,3 por ciento sólo en lo que
llevamos de mes, después de haber conseguido cerrar 2015 con unas
ganancias acumuladas del 9,41 por ciento, a pesar de sus largos
desplomes del verano pasado, cuando llegó a ceder hasta un tercio de su
valor durante el mes de julio, aunque luego se recuperó durante el resto
del año.
Para el segundo mercado de valores del país, la Bolsa de Shenzhen, la
situación es parecida, y tras su desplome de otro 6,96 por ciento de
hoy, acumula ya también una caída del 25,12 por ciento en lo que va de
enero.
El ,
el referencial de los parqués chinos, ya había reflejado una fuerte
volatilidad durante el año pasado, cuando llegó a alcanzar los 5.178,19
puntos en su mejor momento, pero también las 2.850,71 unidades en su
cierre más bajo de 2015.
Sin embargo, tras sus desplomes de las dos primeras semanas de 2016 y
el batacazo de hoy, cuando perdió un centenar de puntos tan sólo en la
última hora de cotización de la jornada, Shanghái se ha situado en
2.749,79 unidades, su cierre más bajo desde diciembre de 2014, cada vez
más por debajo de la línea psicológica de los 3.000 puntos.
Esta barrera fue marcada por los analistas como límite de riesgo al
comienzo de la crisis financiera internacional, en 2008, aunque dada la
sobrevaloración que había de muchos títulos al comenzar el año, sobre
todo entre las pymes, algunos expertos estiman que la estabilidad de
Shanghái estará ahora rondando los 2.800 puntos.
Así lo aseguraba a Efe Rui Meng, profesor de la escuela de negocios
chino-europea CEIBS (Shanghái), tras los primeros desplomes de
principios de enero, cuando recordó también que las bolsas chinas están
menos vinculadas que otros mercados a los fundamentos de la economía
real, aunque no deja de pesarles la ralentización china.
La gran volatilidad de los mercados chinos se explica porque tres
cuartos de su actividad diaria pasa por las manos de sus 90 millones de
inversores no profesionales, que mueven sus ahorros en bolsa por la baja
rentabilidad que ofrecen los depósitos bancarios en el país, lo que
hace que la última hora de cada jornada sea más inestable.
En efecto, eso es también lo que ocurrió hoy, ya que aunque ambos
parqués chinos habían empezado el día con pérdidas moderadas (de un 1,05
% en Shanghái y del 1,11 % en Shenzhen), y se habían mantenido en esos
niveles durante la primera parte de la sesión, siempre a la baja, sólo
cayeron por encima del 3 % en las dos últimas horas de la tarde.
De hecho, la verdadera caída en picado no se produjo en ambos
mercados hasta los últimos 45 minutos de cotización del día, cuando ya
hacía horas que el banco central había anunciado su mayor inyección de
capital en el sistema financiero en un solo día desde 2013, y la cuarta
llevada a cabo en la última semana.
El Banco Popular de China introdujo hoy un total de 440.000 millones
de yuanes (67.000 millones de dólares, 62.000 millones de euros) para
aumentar su liquidez de cara a las vacaciones del Año Nuevo lunar chino,
en febrero, que prácticamente paralizan gran parte de la actividad
económica del país durante más de una semana.
A pesar de esto, ambos mercados se hundieron prácticamente en
paralelo, y casi un millar de los casi 3.000 valores que cotizan entre
las dos plazas cerraron prematuramente al alcanzar su caída el máximo de
pérdidas diarias permitidas por acción, un 10 por ciento.
Mientras en Shanghái 979 títulos cerraron a la baja, y sólo 22
terminaron el día con ganancias, en Shenzhen, más especializada en pymes
y firmas tecnológicas, fueron 1.526 las empresas que se hundieron hoy y
32 las que lograron cerrar al alza.
Hasta hoy, las volátiles bolsas chinas habían mostrado dos semanas de
relativa estabilidad, después de un comienzo de enero en el que habían
vuelto a provocar inquietud en los grandes mercados financieros
mundiales. |