El plan de la Reserva Federal de Estados Unidos de
continuar este año con el alza gradual de las tasas de interés quedó
enmarcado por las dudas el miércoles luego de que el banco central
expresó su preocupación por las turbulencias de los mercados y el lento
crecimiento de la economía mundial, pero no se pronunció acerca de si
tales amenazas lo obligarán a archivar su programa de incrementos. En
diciembre, la Fed elevó en un cuarto de punto porcentual su tasa de
interés de referencia y contempla otras cuatro alzas de idéntica
magnitud para este año, la próxima de las cuales podría tener lugar en
marzo. Ahora, el comunicado de prensa que la Fed difundió después
de su reunión de dos días volvió a generar dudas sobre si la entidad
subirá las tasas en marzo. Los mercados de futuros asignan una
probabilidad de apenas 25% a un incremento para esa fecha. Aun así, el
banco central mantuvo todas las opciones sobre la mesa mientras analiza
la evolución de la economía. Las
acciones cayeron tras el comunicado. El Promedio Industrial Dow Jones
cerró con un descenso de 223 puntos, 1,38%, a 15.944 unidades y acumula
un repliegue de 8,5% este año. Los precios de los bonos del Tesoro
estadounidense, considerada la deuda más segura, también bajaron, lo que
impulsó sus rendimientos a 2,003%. El dólar no registró grandes
variaciones. El WSJ Dollar Index, que mide el desempeño de la divisa
contra las monedas de los principales socios comerciales de EE.UU., cayó
apenas 0,08%. "La (Fed) sigue de cerca los acontecimientos
financieros y de la economía global y evalúa sus implicaciones para el
mercado laboral y la inflación", dijo el documento. El
banco central indica habitualmente en estos comunicados si observa que
los riesgos que se ciernen sobre la economía son equilibrados o si se
inclinan hacia su fortalecimiento o debilitamiento. El hecho de que la
entidad se haya abstenido de opinar al respecto subraya las dudas que
persisten sobre cómo interpretar el derrumbe de las acciones y el
petróleo y las consecuencias de la desaceleración de China, la segunda
economía del mundo. Se puede tratar de baches pasajeros en el
camino o de señales de problemas más arraigados y duraderos. La Fed ha
albergado estas dudas desde agosto, cuando un derrumbe de la bolsa y la
moneda china desataron una ola de ventas en los mercados mundiales. Una
vez que los mercados se tranquilizaron, la Fed subió las tasas de corto
plazo en diciembre. Las renovadas turbulencias han vuelto a poner al
banco central en la incómoda posición de tener que determinar la
peligrosidad de las nuevas amenazas a la economía. La Fed "mantuvo
sus opciones abiertas para marzo", destacó el economista de Barclays
Michael Gapen en una nota a sus clientes. "Un nuevo deterioro en las
cifras o en los mercados financieros podría producir un retraso en las
alzas de tasas, mientras que una mejora en los datos y la estabilización
de los mercados financieros abriría la puerta a un segundo incremento
de tasas en marzo". Por el momento, el banco central mantiene su
tasa de referencia entre 0,25% y 0,5% y su pronóstico de que EE.UU. se
expandirá en forma modesta, generará empleos y la inflación aumentará
gradualmente hacia la meta de 2%. El organismo actualizará sus
previsiones durante la reunión de marzo, que ya ha adquirido la
condición de crucial. Uno de los temas que desvela a los
inversionistas es el fortalecimiento del dólar. El WSJ Dollar Index
registra un aumento de 23% en los últimos dos años. El alza del dólar ha
complicado la campaña de la Fed para subir las tasas en forma
paulatina, pero no ha tenido un efecto muy nocivo sobre la economía. El
fortalecimiento de la moneda exacerba algunos de los desafíos más
notorios que ha afrontado la economía global durante el último tiempo,
como la caída de los precios del petróleo y la baja inflación que impera
en las economías desarrolladas, e intensifica las tensiones en los
mercados emergentes más vulnerables. El avance de la divisa
estadounidense se ha moderado en lo que va del año, con un incremento de
apenas 1,23% del WSJ Dollar Index, lo que contrasta con las violentas
oscilaciones de las bolsas y el repunte de los precios de la deuda
soberana. Muchos, sin embargo, prevén que la apreciación del dólar
se acelere. La moneda ha caído 0,3% frente al euro y 1,3% ante el yen,
pero se ha apreciado 3,7% ante el real y 8,5% respecto del rublo. Los
gestores de dinero señalan el eje del probable ascenso del dólar se
está trasladando a Asia en medio de los últimos movi-mientos del yuan.
Ray Uy, gestor sénior de portafolio de Invesco, que administra activos
del orden de los US$775.600 millones, apuesta a un alza del dólar frente
a las divisas de Taiwán, Singapur, Malasia y Corea del Sur. Lo denomina
"una nueva ronda" del fortalecimiento del dólar. El alza del
dólar, sin embargo, encarece las exportaciones estadounidenses y
perjudica las ganancias de las empresas del país. Las compañías que
cotizan en bolsa son particularmente susceptibles a estas presiones en
momentos en que las ganancias pierden fuerza, advierten los
inversionistas. En la raíz de la reciente volatilidad que se ha
apoderado de los mercados está el hecho de que "el dólar subió muy pero
muy rápido y está teniendo un impacto", dice Binky Chadha, estratega
jefe global de Deustche Bank AG. "Si soy una empresa con ganancias en
EE.UU. y Europa, cuando cae el euro, también lo hace el valor de las
ganancias que anuncio", indica. El debate en torno a la dirección
del dólar subraya la vulnerabilidad de los mercados a las repercusiones
imprevisibles en momentos en que se considera que las políticas de
estímulo de los bancos centrales son necesarias para sentar las
con-diciones para un crecimiento global. "La incertidumbre en torno a
los mercados de divisas en todo el mundo está conduciendo las decisiones
de políticas de una forma que no habíamos visto durante décadas",
afirma Daniel Tenengauzer, director de mercados emergentes y estrategia
global de divisas de RBC Capital Markets. |