Por
Pablo Fernández Blanco - Isela Costantini es celosa de lo que muestra el
pizarrón ubicado en el flanco izquierdo de su oficina en Aeroparque. "Nada
que les interese a ustedes", responde simpática ante la consulta de LA
NACION. Se pueden ver cifras en azul y en rojo que indican millones de pesos y
están relacionadas con palabras aisladas como "nueva flota". Luego
del saludo, la presidenta de Aerolíneas Argentinas da algunas precisiones.
Sostiene que es apenas un borrador, parte del brainstorming que ya se modificó
varias veces, aunque hace sólo un mes que está al frente de la compañía. Desde
la amplitud de lugar de trabajo, una herencia directa de su antecesor Mariano
Recalde, habla sobre sus grandes objetivos: lograr que la empresa deje de vivir
del Estado e inculcarle al personal una cultura que tome en cuenta los costos.
-¿Cuánto le va a pedir Aerolíneas al Estado este año?
-La proyección inicial
son 15.000 millones de pesos por operaciones y deudas. Es demasiado, es
inaceptable. Va a ser menos. Quisiera que sea menos de la mitad. Mínimo, la
mitad.
-¿Cree que en la gestión de Macri Aerolíneas repartirá utilidades?
-Ojalá tuviéramos ocho
años. Pero no puedo pensar que demoraría tanto. En General Motors tardé dos
años, pero depende de muchos factores. Hay que pensar que nuestra empresa está
con un plan de flota que no fue definido por nosotros.
-¿Cuándo cree
que tendrá ganancias?
-Hoy no lo sé decir. Me
encantaría que fueran dos años, pero no lo sé. Cuatro años me encantaría
también y creo que Mauricio se lo merece, por lo que nos está exigiendo. Mi
compromiso tiene que ser que en menos de cuatro años estemos entregando una
empresa con déficit cero.
-¿Hay deuda en default?
-Tenemos ya reclamos de
pagos vencidos. Hay uno con Boeing de 110 millones de dólares que tendríamos
que haber pagado el año pasado por 20 aviones que estaban ya definidos por la
gestión anterior. Sí nos mandaron cartas empresas de motores y de equipos
aeronáuticos. Cosas que se tendrían que haber pagado el año pasado o en
anteriores.
-¿Van a refinanciar deuda?
-Es una posibilidad. Si
uno quiere bajar déficit no veo cómo hacerlo con la deuda que tenemos.
-¿Qué se puede hacer
para reducir el déficit?
-Muchas cosas, algunas
son más sencillas y otras más complejas. Esta empresa nunca ha tenido cultura
de costo presupuestario. Las personas no tienen idea del impacto que tiene su
gestión. Hemos hecho algunas reducciones en el área comercial, corte de 30 por
ciento de costos no operativos ni sueldos. A partir de esto empiezan a surgir
ideas, como ofrecer servicios a otras empresas.
-En la industria se
comenta que el déficit viene de vuelos internacionales.
-Hay de todo, hay rutas
que ganan plata y otras que no, igual que en cabotaje. Ahora evaluamos qué
rutas, qué frecuencias tenemos.
-Una ruta internacional
que da pérdida ¿no quisiera recortarla?
-Sí, la verdad es que
todo lo que genera pérdidas da ganas de recortarlo por el nivel de déficit. La
primera tentación es cortar todo, pero hay muchas cosas involucradas. En el
mercado doméstico tenés conexiones que no son rentables, pero sabés que es una
ruta que en los próximos años va a incrementar el número de pasajeros.
-¿No va a recortar?
-Lo estamos estudiando.
¿Puede ser que lleguemos a cortar? Sí. ¿Puede ser que lleguemos a incrementar?
Sí, pero va a depender de cómo miramos la flota que tenemos. En las próximas
semanas vamos a cerrar el plan. Ahí obviamente viene la otra parte de lo que
tenemos que cortar y cuáles son los negocios que queremos disparar.
-En Aerolíneas trabajaba
mucha gente de La Cámpora ¿Lo puede percibir en el día a día?
-Puedo decir que esta
empresa ha sido gestionada desde lo político, porque no puedo entender cómo no
entregó mejores resultados. Pero hemos encontrado profesionales, que sé que son
militantes, pero son buenos.
-¿Piensa que a
Aerolíneas le sobra gente?
-Creo que sí, pero no sé
cuánta. Falta en algunos lugares y sobra en otros. Hasta que no tengamos un
relevamiento exacto no lo vamos a saber.
-¿Van a abrir plan de
retiros?
-Tenemos uno de la
gestión anterior, pero se quedó medio dormido. Estamos viendo el plan de
negocios para definir si hay que hacer una acción como ésa.
-¿Usted ya se juntó con
los gremios?
-Sí, me junté con todos.
Fue una presentación formal. Sabemos que sin los gremios no hay Aerolíneas, y
si no está la gestión tampoco va a haber empresa que pueda crecer. Venimos a
traer sustentabilidad y no creo que ningún empleado tenga una visión diferente.
¿Cómo está la empresa en
términos operativos?
-Si nos olvidamos de que
se necesita plata, la flota es nueva, de bajo nivel de mantenimiento y alta
confiabilidad, lo que hace que los vuelos sean más puntuales. También está la
alianza con SkyTeam, que nos conecta a más de 100 países en todo el mundo. El
tema es cuánto nos cuesta y dónde está la ineficiencia de esa operación. Ahí es
donde vemos oportunidades.
-Entonces conservaría
cosas de la gestión anterior.
-Sí, SkyTeam es muy
importante. Hay conexiones con otros lugares del mundo y hacen que la gente
pueda llegar a El Calafate por ejemplo.
-¿Por qué nombra a El
Calafate?
-Porque hoy justo
hablaba con el embajador de Estados Unidos [Noah Mamet] y estaba maravillado
con el glaciar Perito Moreno.