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Por Florencia Donovan - En la negociación por la deuda en default, el
equipo económico tildó esta semana el primer casillero al sellar un acuerdo con
el grupo de bonistas italianos. La deuda, sin embargo, sólo se cancelará en
algunos meses, cuando la Argentina pueda volver a los mercados de capitales
para financiarse. Así lo confirmaron a LA NACION fuentes del Ministerio de
Hacienda, que señalaron que, a diferencia de lo que se venía haciendo en el
gobierno anterior, no se usarán reservas del Banco Central para cancelar las
deudas en dólares, sino que se piensa "colocar un bono en el mercado al
momento de cerrar el acuerdo".
Según dejaron trascender los propios acreedores, la Argentina se
comprometió a pagarles en efectivo US$ 1350 millones, que responden al 100% del
capital reclamado más un interés del 3% anual (equivalente a un pago del 150%).
El grupo de bonistas italianos ya tenía un fallo a favor en el Ciadi, el
tribunal arbitral del Banco Mundial, por US$ 2500 millones, del que desistió
como parte del acuerdo.
"Aunque el acuerdo no debería tomarse como referencia para las
negociaciones con el grupo más grande de acreedores que litigan en las cortes
de Nueva York, claramente envía una señal positiva con respecto a la voluntad
de la administración de regularizar cuanto antes la situación de la deuda
externa", dijo Mauro Roca, economista de Goldman Sachs, en un informe
difundido ayer.
Para poder concretar cualquier pago, no obstante, el Gobierno debe
primero conseguir que se levante la denominada "ley cerrojo", que
impide que el país haga a los acreedores cualquier oferta que supere las de los
canjes de deuda de 2005 y de 2010, y la ley de pago soberano. El ministro de
Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, dijo en reiteradas ocasiones que
someterá al Congreso cualquier oferta por la deuda en default.
Pero además quienes siguen de cerca la negociación señalan que es
probable que el equipo económico también busque antes que el juez de Nueva York
Thomas Griesa, que lleva las demandas de los acreedores más duros, reponga el stay (la
suspensión del fallo) para así poder emitir nueva deuda sin arriesgarse a
embargos. O que se intente llegar a un acuerdo con el resto de los acreedores y
a cambio exigirles que levanten sus demandas contra el país.
"Es un proceso muy complejo", dijo Sebastián Maril, editor de
Inversor Global. "Primero hay que llegar a un acuerdo con los acreedores.
Después, publicar solicitadas para informarles a todos los acreedores y además
identificar a todos los bonistas no identificados. Por otro lado, hay muchos que
iniciaron demandas y que no tienen sentencia firme. Y hay que negociar con
todos. Los fondos como NML Capital y los llamados me too (los
bonistas que se sumaron más tarde al juicio en contra del país) finalmente
tienen que dar de baja las demandas. Que no exista una sola demanda contra la
Argentina en el mercado, cosa que no es fácil. Y después de todo esto, si tenés
que emitir bonos, hay que ver cuáles, registrarlos, presentar un prospecto y
ofrecerlos", detalló el especialista.
Según Maril, el propio Jay Newman, de Elliott Management (la gestora
dueña del fondo NML), estimó el año pasado en un desayuno en Washington que
desde que los acreedores se den el apretón de manos con el Gobierno hasta que
se concrete el pago con bonos podría llevar entre 8 y 12 semanas. El plazo
sería menor en caso de que la deuda se pagara en efectivo.
Si bien no trascendieron detalles de la oferta que el Gobierno haría
esta semana al resto de los acreedores, que suman unos US$ 9000 millones, según
cifras del equipo económico, en los últimos días ganó fuerza la versión de que
también para ellos existiría un pago en efectivo. Al menos así lo estaban
exigiendo los acreedores.
"NML presentó en agosto pasado un escrito ante el juez Griesa que
dice que está dispuesto a acatar el fallo en contra de la Argentina. Esto
significa que cada vez que el país pague a quienes ingresaron a los canjes de
deuda debe hacer un pago equivalente a los que no entraron en el canje",
dice Maril. "NML le dijo a Griesa en agosto que no le hace falta cobrar
con bonos. La Argentina debería pagarle en cuotas en efectivo lo que le
corresponde hasta que venzan los bonos que tienen los holdouts en
cartera. El problema es que los me too que están en el fallo
prefieren bonos, para salir a venderlos rápido. Hay una diferencia entre los
más pequeños y los más grandes", explicó.
En cualquier caso, el equipo económico deberá acceder al mercado de
capitales, y para ello debe garantizarse que no existe posibilidad de sufrir
embargos. La idea sería saldar en la misma operación todo el pasivo relacionado
con la reestructuración de la deuda en default.
Para el Gobierno es clave recuperar el acceso a los mercados de deuda,
ya que sólo un ingreso fuerte de dólares le permitirá seguir con el ajuste
gradual de la economía, además de financiar muchas de las grandes obras de
infraestructura prometidas en la campaña.
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