Por Javier Blanco - Los mercados bursátiles del mundo volvieron a teñirse de rojo ayer, dejando a la vista la preocupación que ganó a los inversores por los efectos que el derrumbe del crudo podría tener sobre algunas economías y los problemas que afloran en el sistema bancario europeo. La ola de temor provocó otro brusco rebalanceo de carteras a favor de los activos de refugio (como los bonos del Tesoro de Estados Unidos y hasta el oro, cuyo precio saltó casi 5%) y hundió a las bolsas, dejando pérdidas del 2,4 al 5,6% en las europeas (con Londres y Madrid como extremos), del 1,5% en Wall Street y del 3 al 4% en las plazas latinoamericanas. El ajuste se profundizó porque volvió a caer fuerte (4,5%) el precio del crudo, que rompió el soporte de US$ 27 para tocar mínimos en 13 años. El complejo panorama condicionó la operatoria local y favoreció un nuevo arbitraje en favor de los bonos en dólares o en pesos dolarizados, dado que el billete en la plaza local mantiene su escalada con inocultable aval oficial, al punto que la devaluación del peso ya supera el 12% sólo en lo que va del año. Por eso no sorprendieron las alzas del 0,1 al 3% que volvieron a anotarse los títulos en dólares, con los más largos a la vanguardia, ni las del 0,2 al 2,5% que registraron los que ajustan por el tipo de cambio. Pero las acciones, como ya se dijo, quedaron a merced del temblor global, en una rueda en la que el Merval (-3%) perforó los 11.000 puntos por un claro impulso externo, como queda a la vista cuando se observan las caídas del 1,5 al 7% que tuvieron los ADR argentinos en Nueva York, con los bancos liderando el ajuste, dado que eran los que habían recibido últimamente fuertes apuestas especulando con un próximo arreglo de la deuda aún en default.
|