El tamaño de la deuda que acumuló desde la salida del cepo cambiario hasta hoy, con el objetivo de quitar fuerza a la demanda de dólares y evitar una mayor estampida de los precios, terminará comprometiendo y poniendo bajo presión la estrategia y los mecanismos que implementa actualmente el Banco Central para retirar pesos de la economía. Según sus propias cifras, desde hoy y hasta el 23 de marzo próximo el organismo que preside Federico Sturzenegger tendrá que cancelar (o renovar) $ 246.000 millones.
En los bancos consideran que, hacia adelante, los ejecutivos de su mesa de dinero deberán empezar a subir las tasas de interés de las Letras de mayor plazo (superiores a los 90 días) para alargar el perfil de vencimientos de títulos que debe afrontar semanalmente. Para la licitación de hoy, por ejemplo, en la que vencen casi $ 37.000 millones, se presume que la decisión será moderar la absorción, especialmente en las Lebac a 35 días: en primer término, para dejar lugar a que el Tesoro pueda colocar este jueves sus propios bonos en el mercado y tomar los pesos que necesita para financiarse (tiene previsto emitir títulos a tasa variable, atada a la Badlar, con plazos de 2 y 4 años); y en segundo lugar, para evitar acumular Letras de corto plazo que no hacen más que abultar los vencimientos y sumar obstáculos a la tarea de esterilización del Central. En las últimas semanas, el Central destinó entre el 75% y el 80% de las colocaciones a los plazos más cortos, de apenas 35 días. Lo hace para tentar a las entidades con rendimientos sustanciosos y mostrar, a la vez, una tendencia bajista hacia los próximos meses.
Los vencimientos en Lebac seguirán altos: casi $ 50.000 millones en las próximas tres semanas; y $ 62.000 millones en la cuarta.
En el mercado estiman que la proporción de las Letras de menor plazo debería tender a decrecer en algún momento. Y que el Central podría adoptar, al mismo tiempo, otras alternativas que tiene a mano para absorber pesos. Entre ellas, por ejemplo: vender dólares al contado (spot) en el mercado cambiario, que harían caer el tipo de cambio, y comprar contratos a futuro de la divisa. Si lo hiciera, por ejemplo, con los derivados que en el Rofex vencen a fin de marzo próximo, lograría aspirar dinero a una tasa de sólo el 10% anual (en lugar del 30,5%, como la que convalida hoy en Lebac).
Se sabe que el plan de Federico Sturzenegger es mantener prácticamente sin nuevos ajustes hacia arriba las tasas de interés de sus Letras de deuda. El propósito es empezar a abaratar los costos de financiamiento para individuos y empresas que hoy deberían ya empezar a consumir o planificar nuevos proyectos de inversión, respectivamente; y evitar imponer aún mayores trabas a la actividad en medio de la recesión.
A tono con esto, algunos bancos privados ya corrigieron hacia abajo las tasas de interés que cobran por sus créditos al consumo: en personales, prendarios y tarjetas, donde los ajustes habían llegado a ser de hasta 8 puntos porcentuales en diciembre y enero (superaban el 40% anual), un grupo de entidades resolvió aplicar una reducción de 4 puntos en los primeros días de febrero. |