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Por Javier Blanco
- La cotización del dólar se disparó otro 2% ayer en la plaza local, pese a que
el Banco Central (BCRA) había intentado en horas del mediodía mantenerla en
equilibrio con una nueva y millonaria venta de reservas.
Sin embargo, al no sostener esa apuesta, esas ventas (realizadas a un
promedio levemente superior a $ 15,50) resultarían estériles para evitar que el
fuerte desbalance que la plaza cambiaria muestra hacia la demanda se refleje en
un nuevo encarecimiento del billete.
La rueda finalizó con la divisa a $ 15,81
para la venta en el nivel mayorista, lo que supone un salto de 30 centavos (o
1,93%) en la jornada y $ 1,83 (13,1%) en un mes en que se movió al alza todos
los días. A su vez el precio al público escaló de $ 15,69 a 15,88, es decir,
subió 19 centavos (o 1,2%) en el día y $ 1,72 (o 12,2%) en el mes.
De esta manera
quien compró un dólar a fin de enero obtuvo un rendimiento que le hubiera
demandado 6 meses obtener con un plazo fijo en pesos. "Con este mensaje,
promover el ahorro en pesos va a ser complicado...", se quejó ayer un
banquero confundido por la estrategia oficial.
La escalada muestra la fuerte presión
devaluatoria que aún enfrenta el peso, tras la previsible depreciación que
siguió al desarme del cepo y pese al anuncio de un acuerdo por la deuda aún en
estado irregular que permitiría al país retornar en breve al mercado
internacional de capitales para financiarse.
De hecho, el peso
argentino es la moneda emergente que más cayó frente al dólar en lo que va del
año y lo sigue haciendo aun cuando sus similares llevan dos semanas
revalorizándose frente a esa divisa.
El ajuste, que alcanza ya el 61% desde aquel
entonces (18,3% en lo que va del presente año), pasó a convertirse en otro
escollo para una deseable estabilización de los precios, toda vez que la
incidencia que la carrera alcista del billete ha demostrado en la inercia
inflacionaria local.
Lo que llamó la atención fue que el precio
del billete se escapó pese a que el BCRA intensificó sus intervenciones sobre
el mercado, hasta el punto de haber registrado la mayor venta de reservas
(declaró US$ 169 millones) desde que se liberó el mercado.
Incluso se aceleró poco después de que la
entidad dejó de abastecer con dólares al mercado. "Los operadores estaban
esperando su segunda intervención, ya que antes del mediodía había vendido
fuerte para contener la escalada. El mercado quedó unas dos horas estancado en
$ 15,60 antes de saltar", narró Fernando Izzo, de la corredora ABC Mercado
de Cambios.
El desconcierto del mercado tiene que ver
con que la devaluación finalmente se exacerbó en el momento menos indicado del
mes: cuando el precio de la divisa termina de ponerle número a la pesada
herencia que debe afrontar el BCRA por los millonarios contratos de futuros que
la anterior administración colocó en el mercado a precios bajos.
Esto es porque dicho perjuicio se determina
en función de la diferencia entre el precio al que fue pactada esa operación
(promedio de $ 10,40 para ese mes) y el que efectivamente marca el último día
del mes.
Desde el BCRA puntualizaron que la fuerte y
tempranera intervención sobre el mercado tenía ese propósito "porque el
valor final del mes se fija con un promedio de tres precio del día". Pero
no lograron explicar la retracción final ni el efecto que tuvo sobre dicho
valor.
"El vencimiento Rofex de febrero se les
encareció en 100 millones de dólares", explicó algo desconcertado Leonardo
Chialva, de Delphos Investment. "Creo que cuando testearon la demanda y
vieron que no cedía decidieron dejar de pulsear. Eso probaría que no están
dispuestos a intervenir fuerte hasta que, deuda mediante, refuercen algo las
arcas del BCRA", opinó Juan Ignacio Fernández, de la consultora Oikos.
"Además confirmaría que no ven con malos ojos que la depreciación siga su
curso", acotó su colega Matías Lasik.
"A esta altura puede decirse que
heredaron un quebranto de 40.000 millones de pesos por Vanoli. Pero también que
lo agravaron en 20.000 millones en dos meses al no poder administrar el precio
del billete", Eric Ritondale, de Econviews.
La expectativa del mercado era que el BCRA
fuese mucho más firme ayer para evitar un salto del dólar, previendo el costo
que éste tendría en esa hipoteca y dado que ella amenaza con barrer los
esfuerzos esterilizadores que la propia entidad llevó adelante en los últimos
meses.
Apuestan a una suba de tasas
De hecho, se cree que el "fracaso"
de ayer lo obligará hoy a desandar el camino emprendido en los últimos meses
para bajar las tasas en pesos, pese al freno extra que eso puede implicar para
una economía ya inmersa en recesión. "Si quieren evitar una dolarización
tendrán que subir nuevamente la tasa, porque si algo quedó a la vista hoy [por
ayer] es que no se puede sacrificar lo que no se tiene", apuntó el
economista Amílcar Collante (de CeSur) en relación a las reservas. En este
sentido, la jornada terminó con otra pérdida de US$ 171 millones en esa
tenencia, que se amplía a US$ 1689 millones en el mes y a 2178 millones en lo
que va del año.
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