La cautela se impuso en los mercados de divisas en vísperas de que se conozca la decisión de la Reserva Federal en materia de tipos de interés y dos días antes de que se conozca la postura del Banco Central Europeo (BCE). Los inversores continúan muy pendientes de la reunión del grupo de los siete países más industrializados (G-7), aunque los expertos consideran improbable que se dejen los principios adoptados en el último encuentro del grupo. De este modo, uno de los protagonistas de la sesión fue el yen, que volvió a perder terreno frente al dólar y al euro después de que diversos analistas hayan asegurado que la postura del G-7 en relación con el mercado de divisas no cambiará, por lo que la evolución de las divisas asiáticas seguirá bajo control.
El euro se acercó al cierre de la sesión en sus mínimos intradía, aún por encima de la cota de 1,30 dólares, después de que los datos de construcción en EEUU fueran mejores de lo previsto y anularan así el efecto de unas cifras de actividad manufacturera que no fueron excesivamente positivas.
La debilidad mostrada por el euro en las últimas semanas ha propiciado que la actividad manufacturera de la eurozona repuntara en enero por segundo mes consecutivo. El presidente del BCE, Jean Claude Trichet, ya aseguró el pasado fin de semana en el Foro Económico de Davos que los retrocesos del dólar frente al euro en los dos últimos años había dañado el desarrollo económico de los países que comparten la moneda única.
Mañana se conocerá la decisión del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal, que se mantiene reunido desde hoy. Los expertos apuestan por que la decisión será una nueva subida moderada de los tipos de interés, algo que también estimuló la cotización del dólar.
Sin embargo, las previsiones son bien distintas respecto a la reunión del consejo de Gobierno del BCE, que muy probablemente mantendrá en el 2% los tipos de interés en la eurozona.